A los 9 minutos del primer tiempo, en un Estadio Azteca colmado, Julián Quiñones empujó la pelota al fondo del arco de Sudáfrica y marcó el primer gol del Mundial 2026.
México arrancó la nueva versión de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA con una victoria 2-0 sobre el seleccionado africano, que terminó el partido con apenas 9 jugadores.
La selección de Javier Aguirre rompió además una racha histórica: era la primera vez en más de tres décadas que ganaba un partido inaugural mundialista. Raúl Jiménez completó la goleada en el segundo tiempo.
El tanto inicial llegó tras una pérdida en la salida de Yaya Sithole. Erik Lira recuperó en la presión alta, habilitó a Quiñones, que entró al área y definió cruzado entre las piernas del arquero Ronwen Williams, que llegó a tocar la pelota pero no pudo evitar el gol.

Quiñones nació el 24 de marzo de 1997 en Magüí Payán, un municipio de Nariño en el suroeste colombiano. Dio sus primeros pasos en el Club Deportivo Fútbol Paz, apadrinado por César Valencia, fundador del semillero local que terminó siendo su puerta de entrada al fútbol profesional.
Los scouts de Tigres lo captaron muy pronto y lo llevaron a México en 2015, cuando tenía 18 años recién cumplidos. En los primeros años pasó por Venados y Lobos BUAP, hasta llegar al primer equipo de Tigres UANL en 2018, donde ganó dos títulos de liga.
El siguiente capítulo lo escribió en Atlas, donde estuvo desde el Apertura 2021 hasta el Clausura 2023 y volvió a sumar dos títulos a su vitrina. Pero la consagración popular llegó en América, dirigido por André Jardine: en solo dos torneos jugó 52 partidos, anotó 23 goles, dio 10 asistencias y se llevó dos campeonatos seguidos como bicampeón.

En octubre de 2023, después de los trámites migratorios, recibió la carta de nacionalización mexicana. Un mes después, el 17 de noviembre, debutó con el Tri en la Liga de Naciones de la Concacaf. Después dejó en claro por qué eligió a México por sobre Colombia: Néstor Lorenzo nunca lo había llamado para sumarse a la selección cafetera.
En 2024 dio un salto inesperado y firmó con Al-Qadsiah de Arabia Saudita, con contrato hasta junio de 2029. La temporada 2025-26 lo consagró: cerró con 33 goles en 31 partidos y fue el máximo artillero de la Saudi Pro League, por encima de Cristiano Ronaldo e Ivan Toney.
Ese rendimiento le valió la titularidad en el Mundial bajo el mando de Aguirre, una decisión que el cuerpo técnico mexicano premió con la cinta de la confianza.
A los 9 minutos del estreno, el colombiano de Magüí Payán convirtió el primer grito mundialista del torneo y se metió en los libros del fútbol con apellido propio.