El Banco Central dio un nuevo paso en la flexibilización del crédito en dólares. A través de la Comunicación "A" 8446, la autoridad monetaria habilitó a los bancos a otorgar financiamiento en moneda extranjera a empresas que no generan divisas por exportaciones, siempre que cuenten con una garantía otorgada por una compañía exportadora.
La medida amplía el universo de empresas que podrán acceder a préstamos en dólares y marca un cambio relevante respecto de las reglas que rigieron durante más de dos décadas en el sistema financiero argentino.
Hasta ahora, el acceso al crédito en moneda extranjera estaba reservado, en términos generales, para empresas con ingresos vinculados al comercio exterior o que pudieran demostrar capacidad genuina de generación de divisas.
Con la nueva disposición, una firma que opera exclusivamente en el mercado interno también podrá obtener financiamiento en dólares si una exportadora respalda la operación y asume la responsabilidad de pago frente al banco.
La norma establece que las entidades financieras podrán computar dentro de su capacidad prestable en dólares aquellos créditos otorgados a empresas que cuenten con garantías en moneda extranjera emitidas por exportadores.
Para que el mecanismo sea válido, la empresa exportadora deberá actuar como garante y, además, asumir el rol de principal pagador en caso de incumplimiento. Esto implica que el banco podrá reclamar directamente el pago al exportador si la firma que tomó el crédito no cumple con sus obligaciones.
De esta manera, el BCRA elimina una de las restricciones que impedía a muchas empresas acceder a financiamiento en moneda extranjera: la necesidad de demostrar ingresos futuros en dólares para cancelar la deuda. A partir de ahora, esos flujos podrán provenir de la empresa que ofrece la garantía y no necesariamente de quien toma el préstamo.

La decisión busca ampliar la oferta de financiamiento para compañías que operan en el mercado local pero que, hasta ahora, estaban excluidas del crédito en moneda extranjera por no contar con ingresos dolarizados.
Según la comunicación oficial, los bancos seguirán obligados a evaluar la capacidad de pago del garante y verificar que los ingresos en divisas de la empresa exportadora guarden una relación razonable con el financiamiento otorgado.
En otras palabras, el riesgo cambiario no desaparece: simplemente se traslada hacia una empresa que sí genera dólares y que deberá responder ante el banco en caso de incumplimiento.
La decisión también tiene una lectura más profunda. Después de la crisis de 2001 y el colapso de la convertibilidad, el Banco Central implementó una serie de regulaciones denominadas "macroprudenciales" para evitar los descalces de moneda que habían contribuido a desestabilizar el sistema financiero.
Una de las principales lecciones de aquella crisis fue que muchas empresas y personas habían tomado créditos en dólares pese a generar ingresos en pesos. Cuando se produjo la devaluación, gran parte de esos deudores perdió capacidad de pago y el sistema acumuló fuertes pérdidas.
Por esa razón, desde 2002 los bancos quedaron limitados a prestar los depósitos en dólares principalmente a exportadores o a empresas vinculadas a la generación de divisas. El objetivo era que quienes se endeudaran en moneda extranjera también tuvieran ingresos en esa misma moneda para afrontar los vencimientos.
La nueva norma no elimina ese principio, pero introduce una flexibilización relevante: permite que una empresa sin ingresos en dólares acceda al financiamiento siempre que una exportadora asuma el riesgo y garantice el repago.
La medida se inscribe en una estrategia más amplia para profundizar el crédito en dólares dentro de la economía y aumentar el uso de los depósitos en moneda extranjera que permanecen en el sistema financiero.
En las últimas semanas el BCRA también avanzó con nuevas herramientas de financiamiento para exportadores y mecanismos destinados a ampliar el mercado de crédito en divisas. El objetivo oficial es incrementar la intermediación financiera y generar nuevas alternativas de financiamiento para las empresas en un contexto de recuperación del crédito privado.