La Selección Argentina recibió a días del debut un informe táctico inesperado y de fuente directa. Carlos Lampe, el arquero histórico de Bolivia, se transformó en el espía no oficial del cuerpo técnico de Lionel Scaloni después de jugar el amistoso a puertas cerradas que Argelia ganó 4-0 en Kansas City el 10 de junio.
El propio Vladimir Petković había pedido que el partido se disputara sin público ni transmisión, justamente para que el seleccionador argentino no pudiera sacar conclusiones sobre la formación y el plan de juego que el técnico suizo prepara para el debut del 16 de junio.
La idea fracasó por dos frentes: drones que registraron parte del entrenamiento previo y, sobre todo, por las declaraciones del propio Lampe en zona mixta.
El arquero, con largo paso por el fútbol argentino entre Boca Juniors, Vélez y un destacado ciclo en Atlético Tucumán, conoce a Scaloni y a parte de su cuerpo técnico, y eligió compartir abiertamente lo que vio dentro de la cancha frente al rival del Grupo J.

La primera pista que dejó Lampe fue clara: Argelia juega replegada y vive del contragolpe. "Es una selección que apuesta mucho al contragolpe", afirmó el arquero boliviano sobre el estilo del equipo conducido por Petković. El equipo africano, según describió, no presiona alto: prefiere juntar jugadores cerca del propio arco, esperar y salir rápido cuando recupera la pelota.
A esa lectura general le sumó una debilidad concreta. Lampe consideró que el costado derecho de la defensa argelina es el más flojo del equipo y dio una razón puntual: el extremo Riyad Mahrez, capitán y figura del equipo, defiende de manera estática. Por ese carril, contó, Bolivia logró filtrar pases y generar las situaciones más claras del partido, aunque no llegaron a convertirlas en goles por falta de definición.
Más allá del diagnóstico, el arquero compartió la fórmula que él mismo le entregaría a Scaloni para destrabar al rival. "La clave es romper al espacio, atacar desde atrás y rematar desde afuera del área", explicó en declaraciones recogidas por la prensa argentina, en una receta pensada para un equipo que defiende cerrado y le cede metros al rival en el medio.
La idea de los remates desde fuera del área tiene sentido táctico: como Argelia se repliega, deja libres los metros entre el círculo central y el borde del área, y un volante con buen pegada puede aprovechar esos huecos. Es un perfil que en el plantel argentino tienen Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Leandro Paredes, además del propio Lionel Messi cuando se acomoda en zona de tres cuartos.
Lampe también señaló al nombre que más le preocupó del lado argelino. Eligió al delantero Mohamed Amoura, hoy en el Wolfsburgo alemán, y lo definió como un jugador "picante" en el mano a mano, muy atento a las contras. "Es un nombre que la defensa argentina tiene que tener marcado, porque vive de esos picos de velocidad y de la sorpresa", advirtió el arquero boliviano.
La salvedad que hizo Lampe, sin embargo, abre una ventana. "No decide tan bien", agregó al referirse al cierre de la jugada por parte de Amoura: la lectura es que el delantero llega bien, pero falla en la última pelota, una debilidad que el cuerpo técnico argentino ya seguramente incorporó al análisis.
Con esa información en mano, Scaloni se prepara para el debut del martes 16 de junio a las 22 hora de Argentina en el Kansas City Stadium, con un mapa táctico más completo del rival y, paradójicamente, gracias a una ayuda que llegó desde Bolivia.