La mortalidad por cáncer de próstata en Argentina cayó un 26% en la última década, pese a que continúa siendo el tumor más frecuente entre los varones y mantiene niveles de incidencia superiores al promedio mundial.
Así surge de un informe del Ministerio de Salud de la Nación elaborado a partir de datos del Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer (SIVER-Ca).
Según el relevamiento, la tasa ajustada por edad pasó de 12,45 defunciones cada 100.000 varones en 2014 a 9,22 muertes cada 100.000 en 2024. De esta manera, la mortalidad mostró una disminución sostenida a lo largo de todo el período analizado.

Desde la cartera sanitaria atribuyeron esta evolución favorable al aumento de las consultas preventivas en los servicios de urología y a los avances registrados en materia de diagnóstico y tratamiento.
Los especialistas destacan que el cáncer de próstata suele detectarse en estadios tempranos, generalmente tiene un crecimiento lento y presenta altas posibilidades de curación cuando es diagnosticado a tiempo. Por ese motivo, recomiendan realizar controles periódicos a partir de los 50 años.
Entre las herramientas que permitieron mejorar la detección de la enfermedad se encuentran la resonancia multiparamétrica de próstata, el PET con colina y el PET PSMA, estudios por imágenes que posibilitan diagnósticos más precisos y menos invasivos.
En paralelo, los tratamientos también evolucionaron durante los últimos años con la incorporación de nuevas estrategias de hormonoterapia y radioterapias más dirigidas, que permiten mejores resultados clínicos y menores efectos adversos para los pacientes.
La mejora en los indicadores de mortalidad adquiere especial relevancia si se tiene en cuenta que Argentina continúa registrando una elevada incidencia de este tipo de cáncer.
De acuerdo con estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), durante 2022 se registraron en el país 44,7 nuevos casos cada 100.000 varones, una cifra levemente superior al límite máximo del promedio mundial, estimado entre 33 y 44,6 casos por cada 100.000 hombres.
En términos absolutos, se calcula que durante ese año se diagnosticaron más de 12.800 nuevos casos, lo que representó el 19,7% de todos los tumores malignos detectados en la población masculina.
Para el Ministerio de Salud, la combinación entre una incidencia elevada y una mortalidad en descenso demuestra la importancia de fortalecer las estrategias de prevención, el acceso al diagnóstico oportuno y los tratamientos disponibles en todo el territorio nacional.
En ese marco, la cartera sanitaria incorporó este año al cáncer dentro de la nómina de Eventos de Notificación Obligatoria (ENO), una medida que busca mejorar la calidad de la información disponible sobre incidencia y mortalidad, optimizar la planificación sanitaria y fortalecer la organización de la red asistencial oncológica en todo el país.
Los especialistas coinciden en que el principal desafío sigue siendo promover los controles preventivos y la consulta temprana, una herramienta clave para mantener la tendencia descendente de la mortalidad observada durante los últimos diez años.