La diputada nacional Carolina Basualdo presentó un proyecto de ley para crear el Programa Nacional de Abordaje de la Soledad No Deseada (PRONASOL), una iniciativa que busca reconocer este fenómeno como un problema de salud pública y desarrollar políticas específicas para prevenirlo, detectarlo y asistir a las personas que lo padecen.
La propuesta toma como referencia experiencias implementadas en países como Reino Unido, Japón y Alemania, así como programas desarrollados en la ciudad de Madrid y en la provincia de Córdoba.
La iniciativa establece la creación del Programa Nacional de Abordaje de la Soledad No Deseada (PRONASOL), que funcionaría en el ámbito del Ministerio de Salud de la Nación.
Su objetivo es promover la prevención, la detección temprana, la concientización y el acompañamiento de quienes atraviesan situaciones de aislamiento social involuntario, fortaleciendo los vínculos comunitarios y las redes de apoyo.
El proyecto define a la soledad no deseada como la experiencia de malestar que surge cuando existe una diferencia entre las relaciones sociales que una persona quisiera tener y aquellas con las que efectivamente cuenta. De este modo, distingue entre la soledad involuntaria y la denominada "soledad elegida", en la que una persona decide aislarse sin que ello implique sufrimiento.
Si bien el programa tendría alcance universal, el texto establece una serie de sectores que recibirían una atención especial.
Entre ellos figuran:
Uno de los aspectos centrales del proyecto es la incorporación de la figura del "linkeador social", un operador comunitario especializado en detectar y acompañar a personas que sufren soledad no deseada.
Su función sería actuar como nexo entre quienes atraviesan estas situaciones y las distintas redes de apoyo disponibles, facilitando el acceso a espacios comunitarios, instituciones, servicios de salud y actividades de integración social.
Según el texto, los linkeadores sociales trabajarían coordinadamente con los equipos de atención primaria de la salud y con organizaciones comunitarias de cada territorio.
La propuesta se inspira en el modelo de "conectores sociales" desarrollado en Madrid y en una experiencia impulsada por la provincia de Córdoba.
El Ministerio de Salud sería el encargado de diseñar un programa de formación con validez nacional.
La capacitación incluiría contenidos vinculados con:
La formación podría realizarse de manera presencial, virtual o mediante una modalidad combinada.
El proyecto prevé la realización de campañas públicas anuales destinadas a informar sobre los efectos de la soledad no deseada y combatir el estigma asociado a quienes experimentan este sentimiento.
Asimismo, impulsa la incorporación de herramientas de detección en las consultas del primer nivel de atención, especialmente en áreas como salud mental, medicina familiar, geriatría y pediatría.
También contempla la capacitación de los equipos de salud para reconocer y abordar este fenómeno de manera temprana.
La iniciativa propone una articulación con otras áreas gubernamentales vinculadas con educación, trabajo, desarrollo social y políticas de género, además del PAMI y organismos provinciales y municipales.
Para ello, se crearía una Mesa Intersectorial de Coordinación, que debería reunirse al menos cuatro veces al año y elaborar un informe anual de gestión.
En los fundamentos, Basualdo sostiene que la Organización Mundial de la Salud considera a la soledad no deseada una prioridad sanitaria y señala que aproximadamente una de cada seis personas en el mundo afirma sentirse sola.
La legisladora recuerda que Reino Unido creó un Ministerio de la Soledad en 2018, mientras que Japón implementó una estructura similar en 2021 y Alemania lanzó en 2023 una estrategia nacional específica.
En Argentina, destaca el caso de Córdoba, donde se puso en marcha un programa de linkeadores sociales luego de que un relevamiento de más de 1.500 llamados a la línea provincial de salud mental mostrara que alrededor del 30% estaban relacionados con conflictos personales y sentimientos de soledad.