La decisión de Martín Menem de sostener sin matices a Manuel Adorni en medio de la polémica por su patrimonio abrió un nuevo foco de tensión para el Gobierno en el Congreso. Aunque el presidente de la Cámara de Diputados ratificó su respaldo al jefe de Gabinete, la estrategia amenaza con encarecer las negociaciones parlamentarias en un momento en el que la Casa Rosada necesita sumar apoyos para proyectos considerados prioritarios.

Desde el entorno de Menem aseguran que el acompañamiento a Adorni será total y descartan cualquier posibilidad de tomar distancia. Sin embargo, esa postura genera incomodidad entre bloques que hasta ahora venían colaborando con el oficialismo y que observan con preocupación el impacto político del caso.
Las críticas comenzaron a aparecer en sectores que habitualmente acompañan a La Libertad Avanza. El caso más evidente es el del PRO, que endureció su discurso y llegó a reclamar públicamente la salida del jefe de Gabinete.
Lo de Manuel Adorni es una falta grave. Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible.
— PRO (@proargentina) June 11, 2026
En un momento histórico como este, en el que millones de argentinos…
La situación también genera ruido entre legisladores vinculados a gobernadores dialoguistas, que sostienen una relación pragmática con la Casa Rosada pero evitan quedar asociados a una controversia que puede seguir escalando.
Por ahora, bloques como Innovación Federal, Independencia y los diputados que responden a mandatarios provinciales mantienen cautela. Sin embargo, en privado reconocen que la permanencia de Adorni puede transformarse en un obstáculo para sostener acuerdos futuros.
Dentro del oficialismo interpretan la ofensiva opositora como una maniobra para debilitar al Gobierno y condicionar la negociación legislativa. Aun así, admiten que el escenario se volvió más complejo que hace apenas algunas semanas.
El próximo desafío llegará el 24 de junio, cuando Diputados trate pedidos de informes y una moción de censura contra Adorni impulsada por bloques opositores.

La discusión pondrá especialmente bajo presión al PRO, que hasta ahora acompañó al oficialismo cada vez que se intentó avanzar con iniciativas similares. La incógnita pasa por saber si los cuestionamientos públicos se traducirán en una postura distinta dentro del recinto o si mantendrán el respaldo parlamentario.
En el oficialismo siguen de cerca esa definición porque entienden que una ruptura con el principal aliado legislativo tendría consecuencias directas sobre el resto de la agenda parlamentaria.
El conflicto llega en un momento delicado para la Casa Rosada. Antes de fin de mes, el Gobierno necesita avanzar con proyectos económicos y regulatorios considerados centrales para su estrategia legislativa.
Entre ellos aparecen iniciativas vinculadas a inversiones, reformas económicas y compromisos internacionales que requieren acuerdos amplios en la Cámara de Diputados.
La combinación entre el escándalo político que rodea a Adorni, la presión opositora y el creciente malestar de algunos aliados amenaza con ralentizar esas negociaciones. En los bloques dialoguistas advierten que el respaldo irrestricto del oficialismo al jefe de Gabinete puede terminar teniendo un costo político más alto que el previsto.
Por eso, mientras Martín Menem sostiene su defensa de Adorni, el Gobierno enfrenta un escenario legislativo más incierto, con aliados menos predispuestos a acompañar automáticamente y una oposición que busca aprovechar la crisis para condicionar la agenda parlamentaria oficial.