Hay historias que el tiempo no logra acomodar. Historias que permanecen suspendidas en un instante. Para la familia de Loan Danilo Peña, ese instante sigue siendo el mediodía del 13 de junio de 2024.
Aquel día, el niño salió junto a su padre rumbo a la casa de su abuela Catalina, en el paraje El Algarrobal, cerca de la localidad correntina de 9 de Julio. Había un almuerzo familiar, charlas, chicos jugando y una foto que parecía destinada a guardar un recuerdo feliz. Sin que nadie lo supiera, esa imagen terminaría convirtiéndose en el último registro de Loan antes de desaparecer.
Dos años después, la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde está Loan?
La búsqueda atravesó rastrillajes masivos, pericias, detenciones, reconstrucciones, allanamientos y decenas de hipótesis. El caso ocupó durante meses el centro de la escena pública y mantuvo en vilo a un país entero. Sin embargo, nada de eso logró llenar el vacío que dejó la ausencia del niño en su hogar.

Porque mientras la causa avanzaba en tribunales, la vida de quienes lo esperan quedó detenida en otro lugar.
En la habitación donde ya no se escuchan sus pasos. En los juguetes que dejaron de moverse. En las conversaciones familiares que inevitablemente terminan regresando a él.
La investigación judicial sostiene que Loan no se perdió en el naranjal ni se desorientó mientras corría junto a otros chicos. Para los fiscales, fue apartado de la custodia de su padre y posteriormente sustraído en una maniobra que habría contado con la participación coordinada de varias personas.
La acusación apunta contra siete imputados por la presunta sustracción y ocultamiento del niño: la ex funcionaria María Victoria Caillava; su esposo, el ex capitán de la Armada Carlos Pérez; Laudelina Peña; Antonio Benítez; Mónica Millapi; Daniel "Fierrito" Ramírez; y el ex comisario Walter Maciel.
Según la reconstrucción fiscal, el hecho se habría producido entre las 13:52 y las 14:25 de aquel jueves. Desde entonces no volvió a existir una prueba concreta que permitiera determinar qué ocurrió con Loan ni dónde fue llevado.
El único elemento material vinculado directamente al niño fue uno de sus botines, hallado días después en un lodazal. Para los investigadores, ese hallazgo formó parte de una escena montada para instalar la idea de una desaparición accidental.

La causa llegará ahora a una etapa decisiva. Este martes 16 de junio comenzará el juicio oral contra los acusados, mientras otras diez personas también deberán responder en un expediente paralelo por delitos vinculados a encubrimiento, falso testimonio y maniobras que habrían entorpecido la investigación.
Pero para la familia Peña hay una realidad que permanece inalterable.
Ninguna audiencia puede devolverles las tardes compartidas. Ninguna resolución judicial puede recuperar los cumpleaños perdidos, las fiestas familiares incompletas o los días que pasaron sin saber qué ocurrió.
Dos años después, el Alerta Sofía continúa vigente. También sigue activa la recompensa ofrecida por el Estado para quienes aporten información que permita encontrar al niño.
Mientras tanto, la imagen de Loan permanece congelada en la memoria colectiva. Ya no es solamente el chico que desapareció en un almuerzo familiar de Corrientes. Es el rostro de una búsqueda que se niega a apagarse.

Porque aunque el expediente se acerque al juicio y las responsabilidades penales comiencen a discutirse en los tribunales, hay una pregunta que todavía espera respuesta.
La misma que su familia se hace cada mañana desde hace dos años: ¿Dónde está Loan?