La Unión Cívica Radical atraviesa una discusión que podría definir su futuro político. Mientras los cinco gobernadores radicales avanzan en estrategias locales para conservar sus territorios en 2027, un sector histórico del partido advierte que la libertad de acción en cada provincia puede terminar debilitando aún más a una fuerza que hace años busca recuperar protagonismo nacional.

La preocupación creció tras el acuerdo alcanzado por los mandatarios provinciales para que cada distrito construya la alianza que considere más conveniente, incluso con La Libertad Avanza o con sectores del peronismo. Para los sectores más tradicionales del radicalismo, esa lógica puede garantizar triunfos locales, pero pone en riesgo la identidad nacional del partido. “Si cada provincia hace lo que quiere vamos a acercarnos a la muerte del partido”, resumió un dirigente con experiencia en armados electorales.
La llegada de Leonel Chiarella a la presidencia del Comité Nacional abrió expectativas de renovación, aunque todavía persisten dudas sobre el rumbo que tomará la conducción. El intendente de Venado Tuerto inició una ronda de diálogo con dirigentes de distintos sectores, pero la discusión de fondo sigue abierta: si el radicalismo debe construir una propuesta propia o resignarse a integrar alianzas más amplias.
Las diferencias quedaron expuestas durante un encuentro realizado en Buenos Aires, donde referentes como Mario Negri, Ernesto Sanz y Jesús Rodríguez reclamaron la reunificación del bloque de diputados y rechazaron cualquier apoyo a la eliminación de las PASO. Consideran que sin esa herramienta será prácticamente imposible construir una alternativa de centro capaz de competir frente a los libertarios y al peronismo.

En ese sector sospechan además que el Gobierno negocia con las provincias la eliminación de las primarias a cambio de habilitar mecanismos como las colectoras, una herramienta que permitiría a radicales y dirigentes del PRO competir con candidatos propios en determinadas categorías mientras acompañan acuerdos más amplios en otras. Para quienes impulsan esa estrategia, podría convertirse en una salida ante la ausencia de una figura presidencial competitiva dentro de la UCR.
La falta de liderazgo nacional es precisamente una de las principales preocupaciones. Mientras el PRO mantiene la expectativa alrededor de una eventual candidatura de Mauricio Macri, en el radicalismo reconocen que no existe hoy una figura con capacidad de ordenar al partido y proyectar una construcción nacional sólida.
Mientras la discusión nacional sigue abierta, las estructuras provinciales comenzaron a moverse. En la provincia de Buenos Aires, el senador Maximiliano Abad logró consolidar una conducción partidaria alineada a su espacio y trabaja para fortalecer la presencia territorial con candidatos propios en los 135 municipios. Sin embargo, evita anticipar definiciones sobre futuras alianzas con el PRO o con La Libertad Avanza.
El radicalismo bonaerense eligió a sus autoridades con una participación que habla por sí sola.
— Maxi Abad (@MaxiAbad) June 7, 2026
Felicito a Ricardo Liceaga Viñas, nuevo presidente del Comité de General Pueyrredon, y a Emiliano Balbín, presidente de la UCR provincial. Dos dirigentes que asumen con la convicción… pic.twitter.com/05gKqjtXHZ
En Córdoba, la situación también refleja las tensiones internas. La conducción provincial impulsa extender los mandatos partidarios hasta 2027, una decisión que genera resistencias entre sectores que interpretan la medida como una forma de ganar tiempo para negociar acuerdos electorales con el espacio de Javier Milei. Así, entre la necesidad de conservar poder en las provincias y la dificultad para construir una propuesta nacional, la UCR vuelve a enfrentar un dilema que marcará su destino político en los próximos años.