13/06/2026 - Edición Nº1222

Agro

Crisis ambiental

La estrategia que empezó a ordenar el plástico en las costas patagónicas de Chubut

13/06/2026 | Un estudio de la FAUBA advirtió que las limpiezas de playas son insuficientes sin una gestión integral de los residuos pesqueros.



La contaminación por plásticos en las costas de Chubut se transformó en una problemática creciente asociada, principalmente, a la actividad pesquera. Redes, guantes, sogas, cajones y botellas se acumulan en las playas patagónicas y afectan tanto a los ecosistemas como a la fauna marina. En ese contexto, un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y del Proyecto MaRes analizó las estrategias impulsadas por la comunidad para enfrentar esta situación.

Con los pies en el plástico

La investigación fue desarrollada por Maile Taboada, quien se graduó de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la FAUBA. El trabajo evaluó campañas de limpieza realizadas durante 2024 en las playas La Galesa y Cormoranes y determinó que, en menos de un año, se removieron más de 10 toneladas de residuos.

En La Galesa, ubicada cerca del puerto y de la ciudad de Rawson, participaron 48 personas en dos jornadas. En la primera se recolectaron 70 kilos de residuos en un recorrido de 500 metros, mientras que en la segunda se juntaron 75 kilos a lo largo de un kilómetro. Los elementos más frecuentes fueron las botellas PET y los guantes amarillos utilizados cotidianamente por la industria pesquera.

La situación en Cormoranes, dentro del Área Natural Protegida Península Valdés y lejos de los centros urbanos, mostró una escala mucho mayor. Allí, 42 voluntarios retiraron 10.000 kilos de residuos en una primera campaña y otros 1.800 kilos en una segunda intervención sobre 10 kilómetros de playa. Los residuos más comunes fueron cajones de barcos pesqueros, sogas y botellas.

Un problema que ganó protagonismo

Según Taboada, las jornadas de limpieza permiten recuperar las costas y proteger la biodiversidad, pero también cumplen una función social al involucrar a la comunidad, generar información y abrir espacios de discusión. Sin embargo, remarcó que estas acciones deben complementarse con medidas preventivas y estructurales que alcancen a toda la cadena de gestión de residuos, tanto a bordo de las embarcaciones como en los puertos y las playas.

La investigadora elaboró además una línea de tiempo con estudios, leyes y encuentros interinstitucionales, y observó que en los últimos años aumentaron las campañas de limpieza, las investigaciones académicas y la participación de nuevos actores. A las organizaciones y vecinos se sumaron organismos públicos, científicos y empresas privadas.

Una hoja de ruta compartida

En ese marco, se conformaron mesas de trabajo que reúnen a representantes de toda la cadena para identificar problemas, coordinar acciones y mejorar la gestión de residuos. Más de veinte instituciones participan actualmente de estos espacios, impulsados junto a Diego González Zeballos, investigador del CONICET, y María Semmartin, docente de la FAUBA.

Como parte de las propuestas, Taboada planteó la necesidad de fortalecer las capacidades de recolección, separación y reciclado, mejorar la infraestructura portuaria y facilitar la gestión de residuos para los trabajadores del sector pesquero. También destacó la importancia de desarrollar protocolos e indicadores comunes que permitan centralizar la información y convertirla en una herramienta estratégica para la elaboración de políticas públicas.

“Para asegurar la continuidad y mejorar la efectividad de las medidas es importante que se involucren más personas y sectores”, reflexionó la investigadora.