14/06/2026 - Edición Nº1223

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Pescado, queso y 6.000 naranjas: el cargamento de Noruega al Mundial 2026

14/06/2026 | La selección de Erling Haaland llegó a Carolina del Norte con su propio cargamento de alimentos para no resignar la dieta escandinava.



Antes de aterrizar en Greensboro, la selección de Noruega contrató contenedores especiales para trasladar desde los fiordos un cargamento que sorprendió incluso a los más experimentados en la logística mundialista.

El envío incluyó 300 kilogramos de pescado rojo, sobre todo salmón atlántico, 116 kilogramos de queso marrón brunost y 6.000 naranjas.

Más de mil libras de alimentos viajaron en avión hasta el campus de la Universidad de Carolina del Norte, base de operaciones del seleccionado vikingo para toda la fase de grupos del torneo.

La decisión la tomó la Federación Noruega de Fútbol en conjunto con el cuerpo médico y el departamento de nutrición. La idea fue clara: que Erling Haaland, Martin Odegaard y el resto de los convocados no resignen ni un solo plato de la dieta que conocen, en un Mundial donde las concentraciones son largas y la fatiga puede llegar también desde el estómago.

Brunost, el queso marrón que es obsesión nacional

El protagonista más extraño del cargamento es el brunost, un queso oscuro, casi marrón, característico de Noruega. Se elabora a partir de suero, leche y crema que se hierven a fuego lento hasta que los azúcares de la leche se caramelizan, lo que le da un sabor dulce y un color que recuerda al dulce de leche.

En la cultura escandinava se come desde el desayuno: rebanadas finas sobre pan, waffles o galletas, acompañado con mermelada de mora amarilla.

El plantel noruego tiene una relación casi sentimental con el brunost y la federación calculó que 116 kilos eran suficientes para mantener un consumo diario de cada jugador durante toda la estadía en Greensboro.


La logística incluyó la importación de los moldes oficiales del producto, traídos desde una fábrica del condado de Telemark.

Aron Espeland, el chef que conoce el paladar de Haaland

El cerebro detrás del operativo culinario es Aron Espeland, chef principal del equipo desde hace 35 años y ganador de la Olimpiada Culinaria con Noruega en 2020.

Espeland se instaló en Greensboro varios días antes de la llegada del plantel para reacondicionar la cocina del campus universitario y dejar todo listo para los primeros entrenamientos.

A su equipo se sumaron el chef Eirik Tufte y el cocinero habitual de la federación, que vienen trabajando con los jugadores desde la clasificación al Mundial. Espeland resumió la filosofía con una frase que recorrió la prensa europea: "Somos un poco extraños, pero nuestros jugadores necesitan comer lo que comen siempre".

La cocina del campus quedó dividida en dos áreas: una para platos calientes y otra para preparaciones frías, con un sistema de etiquetado para cada jugador y sus tolerancias alimentarias.

La razón científica: por qué los cambios dietarios son un riesgo

El operativo gastronómico de Noruega no es solo una excentricidad. Los nutricionistas y médicos del cuerpo técnico consideran que los cambios dietarios bruscos son un riesgo real para los futbolistas en torneos largos.


Uno de los últimos entrenamientos de Noruega.

Distintas digestiones, microbiotas que reaccionan mal a ingredientes ajenos y picos de glucosa por comidas industriales pueden afectar el rendimiento físico y la concentración.

Por eso, las 6.000 naranjas también tienen una explicación. La federación calculó el promedio de vitamina C que los jugadores consumen durante la temporada y replicó esa cantidad para los aproximadamente 30 días que dura su participación en el Mundial.

Es una manera de mantener el sistema inmunológico estable y evitar resfríos o virus comunes que suelen afectar a los planteles cuando viajan entre climas distintos.

Noruega vuelve a una Copa del Mundo después de 28 años, desde Francia 1998, y comparte el Grupo I con Francia, Senegal e Irak.