A poco menos de un año del cierre de listas para las próximas elecciones presidenciales, el, peronismo atraviesa una etapa decisiva.
En medio de la necesidad de reconstruir una alternativa competitiva frente al gobierno de Javier Milei, distintos sectores del PJ comenzaron a explorar la creación de una mesa política que permita ordenar la interna y definir una estrategia común rumbo a 2027. En ese proceso, un nombre se repite cada vez con más fuerza: Sergio Massa.
Según trascendió en las últimas semanas, varios gobernadores peronistas impulsaron conversaciones con el líder del Frente Renovador para que sea quien convoque y coordine un espacio de unidad capaz de reunir a los principales actores del movimiento.
La frase que sintetiza esa expectativa fue directa: “Convocá vos, Sergio”.
La propuesta que se analizó en distintas reuniones incluía la conformación de una mesa política integrada por los gobernadores peronistas, representantes de la CGT y los jefes de los bloques parlamentarios nacionales.
El objetivo era claro: comenzar a discutir las reglas de juego para la definición de la futura candidatura presidencial y evitar una fragmentación que pueda debilitar al principal espacio opositor.
Entre quienes habían manifestado su predisposición a participar figuraban Axel Kicillof, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán, Gustavo Melella y representantes de Santiago del Estero. También contaba con respaldo de referentes sindicales y de las principales bancadas legislativas del Congreso.
Sin embargo, la iniciativa quedó congelada cuando surgieron diferencias en torno a la representación de La Cámpora dentro de ese esquema de conducción.
Uno de los principales obstáculos para concretar la mesa política fue la discusión sobre el lugar que debía ocupar el sector liderado por Máximo Kirchner.
Mientras algunos gobernadores sostenían que el kirchnerismo ya estaba representado a través de los bloques legislativos, desde La Cámpora reclamaban una participación diferenciada dentro de la estructura de conducción. La falta de acuerdo derivó en un nuevo punto muerto.
Diversos dirigentes intentaron acercar posiciones, pero la ausencia de un aval explícito de Cristina Fernández de Kirchner terminó frenando el lanzamiento de la convocatoria.

Ante ese escenario, Massa optó por no avanzar unilateralmente para evitar profundizar las tensiones internas y preservar la posibilidad de una futura convergencia.
Mientras la unidad sigue siendo una asignatura pendiente, en el peronismo comienzan a perfilarse distintas figuras con aspiraciones presidenciales.
Axel Kicillof aparece como uno de los dirigentes con mayor proyección nacional tras consolidar su liderazgo en la provincia de Buenos Aires y fortalecer su presencia en distintos distritos del país.
A su vez, el ex gobernador sanjuanino Sergio Uñac impulsa la idea de una gran interna partidaria que permita definir candidaturas mediante competencia abierta.
Ricardo Quintela también se posiciona como una de las voces más críticas del Gobierno nacional y busca ampliar su volumen político dentro del espacio.

Y en paralelo permanece Sergio Massa, quien evita hablar de candidaturas pero mantiene un rol central en las conversaciones que buscan ordenar al peronismo.
La discusión de fondo no se limita a los nombres. En el PJ existe consenso respecto de que el principal desafío será ofrecer una propuesta capaz de captar a sectores desencantados con el oficialismo sin caer en disputas internas que alejen al electorado opositor.
Por eso, desde el massismo repiten una idea que comienza a ganar fuerza dentro de distintos sectores del peronismo: el dirigente con mayor potencial electoral podría ser, precisamente, el que logre sintetizar la unidad.
Con Javier Milei todavía en el centro de la escena política y un escenario abierto hacia 2027, gobernadores, sindicatos y dirigentes nacionales coinciden en un diagnóstico: antes de elegir un candidato, el peronismo deberá resolver quién será capaz de conducir la reconstrucción de un espacio que busca volver a ser gobierno.
ND