Hay historias que se construyen a lo largo de los años y que, cuando finalmente alcanzan un hito, llevan detrás el esfuerzo de muchas personas. Así entiende Alejandra García su llegada a la presidencia del Colegio Público de la Abogacía de Capital Federal.
En una charla con El Living de NewsDigitales, la flamante titular de la institución aseguró que su designación como la primera mujer en ocupar ese cargo en los 40 años de historia del organismo es también el resultado del camino que recorrieron otras abogadas antes que ella.
“Hubo muchas mujeres que trabajaron para que esto fuera posible”, recordó García, quien prefirió hablar de una construcción colectiva antes que de un logro individual. Para ella, el verdadero desafío comienza ahora: seguir abriendo puertas para las generaciones que vendrán.

El Colegio Público de la Abogacía cumple cuatro décadas de vida y, por primera vez, tiene una mujer al frente. García reconoce la importancia simbólica del momento, pero insiste en que nada hubiera sido posible sin las dirigentes que pelearon por la participación femenina y sin la decisión política de Ricardo Gil Lavedra, su antecesor, de impulsar nuevos liderazgos.
La presidenta destacó además el respaldo obtenido en las urnas, donde participaron cerca de 17 mil matriculados, una cifra superior a la registrada en la elección anterior.
“Eso demuestra que hay abogados y abogadas comprometidos con su institución y con la defensa de la profesión”, señaló.
Uno de los temas que más preocupa a García es la situación del Poder Judicial. Las vacantes sin cubrir y la demora en los nombramientos, advirtió, terminaron afectando el funcionamiento de los tribunales.
“Hay cámaras que ni siquiera pueden completar acuerdos porque faltan jueces. Eso termina repercutiendo en la gente”, explicó.
Para la titular del Colegio, el descrédito que existe sobre la Justicia alcanza también a los abogados, que forman parte del sistema. Por eso considera que la profesión tiene una responsabilidad central en recuperar la credibilidad perdida.
“La Justicia le debe una respuesta a la sociedad y nosotros tenemos que aportar para reconstruir esa confianza”, afirmó.
García también se refirió al impacto de la inteligencia artificial y descartó que la tecnología pueda reemplazar a los abogados. “Es una herramienta más. Como en su momento lo fueron las computadoras. Facilita tareas, pero hay que aprender a usarla”, sostuvo.

Desde el Colegio, explicó, se están impulsando capacitaciones para que los profesionales incorporen estas nuevas herramientas sin perder el criterio jurídico ni la responsabilidad que exige el ejercicio de la profesión.
Egresada de la Universidad de Buenos Aires y primera generación universitaria de su familia, García se emociona cuando habla de la educación pública.
Nacida en Villa Lugano y sin antecedentes de abogados en su entorno familiar, reconoce que la UBA le permitió acceder a oportunidades que marcaron su vida profesional. “La educación es lo único que iguala”, expresó con convicción.
Por eso se mostró preocupada por la situación presupuestaria de las universidades y defendió la necesidad de garantizar recursos para sostener la calidad académica y evitar la pérdida de docentes e investigadores.
La presidenta recordó que cuando eligió la orientación económica y empresarial dentro de la carrera de Derecho eran muy pocas las mujeres que se inclinaban por esa especialidad.
También evocó las dificultades para combinar la maternidad con el trabajo y las situaciones que hoy parecen impensadas, como entrevistas laborales en las que le preguntaban quién cuidaba a sus hijos. “Las mujeres demostramos que podemos hacer todo: trabajar, criar a nuestros hijos y desarrollarnos profesionalmente”, señaló.

Aun así, considera que todavía quedan desafíos pendientes, entre ellos lograr una mayor presencia femenina en la Corte Suprema.
Lejos de personalizar su gestión, García insiste en hablar de equipo. Reivindica el trabajo conjunto y asegura que el objetivo sigue siendo el mismo: defender las incumbencias profesionales, mejorar las condiciones de trabajo y fortalecer la relación entre la Justicia y la sociedad.
“Así como otras mujeres me empujaron a mí, espero poder abrir el camino para las que vendrán después”, concluyó.