Un grupo de diputados nacionales encabezado por Pablo Juliano, junto a Mariela Coletta, Esteban Paulón y María Inés Zigarán, presentó un proyecto de resolución para exigir al Poder Ejecutivo información detallada sobre la ejecución, financiamiento y evolución del Programa de Respaldo a Estudiantes Argentinos (Progresar), una de las principales herramientas de asistencia para jóvenes y estudiantes en situación de vulnerabilidad.
La iniciativa apunta al Ministerio de Capital Humano y a la Secretaría de Educación y busca obtener datos sobre la cantidad de beneficiarios, la evolución de los montos, la ejecución presupuestaria y los resultados del programa desde 2023 hasta la actualidad.
En los fundamentos, los autores sostienen que "mantener inalterado el monto de una prestación destinada a sostener la permanencia educativa puede implicar, en los hechos, una reducción real de su capacidad protectoria" y advierten que "cuando la beca pierde poder adquisitivo, deja de cumplir adecuadamente la función para la que fue creada".
Los legisladores señalaron que las becas Progresar constituyen una política central para evitar el abandono educativo y cuestionaron la falta de actualización de los montos en un contexto de alta inflación.
"El congelamiento nominal de una beca educativa en un contexto de inflación acumulada, aumento del costo de vida y deterioro de los ingresos familiares no es una cuestión administrativa menor", remarcaron.
Asimismo, afirmaron que "la vigencia nominal de una política pública no garantiza por sí misma su eficacia material" y sostuvieron que el Congreso tiene la responsabilidad de controlar no sólo la legalidad de las decisiones administrativas, sino también su razonabilidad y eficacia.
En otro tramo del proyecto, los diputados advirtieron que "la mera invocación de restricciones fiscales no basta para justificar el debilitamiento de herramientas vinculadas al derecho a la educación".
También señalaron que "debilitar esa herramienta es aceptar que el origen social vuelva a definir el destino educativo".
Actualmente, el monto oficial es de $35.000 brutos mensuales para todas sus líneas de asistencia.

El proyecto contiene una batería de requerimientos dirigidos al Poder Ejecutivo. Entre ellos, solicita:
Finalmente, solicita cualquier otro antecedente o información que permita evaluar el alcance, financiamiento y efectividad del programa.

En los fundamentos del proyecto, los diputados remarcaron que las becas Progresar "no constituyen una asignación accesoria ni una prestación marginal dentro del sistema educativo nacional", sino "una herramienta central de acompañamiento estatal para que miles de jóvenes puedan concluir la educación obligatoria y continuar estudios superiores".
Según los autores, la gratuidad de la educación pública no elimina los costos indirectos que enfrentan los estudiantes y "cuando esas condiciones no están garantizadas, el derecho a la educación se vuelve formal para quienes no pueden costearlo".
Por eso, sostuvieron que el objetivo del pedido de informes es determinar "qué está haciendo el Poder Ejecutivo para garantizar el acceso, la permanencia y la terminalidad educativa" y evaluar si la pérdida de poder adquisitivo de las becas "se tradujo en un mayor abandono educativo".
"La Cámara de Diputados no puede permanecer ajena a una política pública que incide directamente sobre derechos fundamentales, igualdad de oportunidades, desarrollo humano y futuro productivo del país", concluyeron los legisladores.