El oficialismo en el Senado decidió postergar cualquier avance sobre la reforma política y, con ello, mantener congelado el debate sobre Ficha Limpia. En cambio, la prioridad de Patricia Bullrich y la Casa Rosada pasa por empujar dos proyectos impulsados por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en un contexto parlamentario atravesado por la crisis política que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La primera apuesta será la ley “Hojarasca”, que comenzará a debatirse este martes en un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General. La iniciativa ya cuenta con media sanción de Diputados y propone eliminar decenas de leyes consideradas obsoletas, además de modificar otras normas que el Gobierno considera burocráticas o innecesarias.
La estrategia oficial es clara: avanzar con proyectos propios y evitar abrir discusiones que puedan derivar en nuevos conflictos internos o en una ofensiva opositora sobre temas incómodos para la administración libertaria.
La denominada ley “Hojarasca” contempla la derogación de 58 normas, la modificación de otras ocho y la eliminación de dos decretos que, según el Ejecutivo, carecen de utilidad práctica. Entre ellas aparecen regulaciones históricas vinculadas a cuestiones administrativas, organismos ya inexistentes y disposiciones que fueron superadas por legislaciones posteriores.

El proyecto ya sufrió modificaciones durante su paso por Diputados. El oficialismo debió aceptar cambios para garantizar apoyos, preservando algunas normas vinculadas a cooperativas, beneficios parlamentarios y financiamiento institucional. Ahora deberá atravesar una negociación similar en la Cámara alta, donde el margen de maniobra libertario es mucho más reducido.
En paralelo, otro proyecto impulsado por Sturzenegger, vinculado a la protección de la propiedad privada, podría llegar al recinto esta misma semana. Sin embargo, los bloques dialoguistas ya anticiparon que exigirán nuevas modificaciones después de haber forzado cambios importantes durante el tratamiento en comisión.
Más allá de los proyectos legislativos, la atención política estará puesta en la reunión de Labor Parlamentaria convocada por la vicepresidenta Victoria Villarruel. Allí se definirá si finalmente se concreta la sesión prevista para el jueves y cuáles serán los temas que llegarán al recinto.
La oposición busca aprovechar el desgaste de Manuel Adorni para avanzar con iniciativas que compliquen al Gobierno, mientras sectores del radicalismo y del PRO muestran cada vez menos disposición a respaldar sin condiciones al funcionario más cuestionado del gabinete libertario.
En ese escenario, la ofensiva de Bullrich para acelerar proyectos propios también funciona como una maniobra para evitar que el Senado quede dominado por debates que expongan aún más las dificultades políticas del oficialismo. La incógnita es si la Casa Rosada logrará sostener esa hoja de ruta o si la situación de Adorni terminará condicionando toda la agenda parlamentaria.