Dos años después de la desaparición de Loan Danilo Peña, la escena cambió de los caminos rurales de Corrientes a una sala de audiencias. Pero la pregunta central sigue siendo la misma que el día cero.
Cuando el juicio oral apenas comenzaba, el fiscal Carlos Schaefer sintetizó en una frase el estado actual de la causa: “Sabemos quiénes lo llevaron, lo que no sabemos es el porqué”.
La definición sobrevoló toda la primera jornada. También la esperanza de que alguno de los acusados decida romper un silencio que acompaña el expediente desde sus primeros días.

La audiencia todavía no había avanzado demasiado cuando surgió el primer incidente. Federico Rossi Colombo, uno de los imputados de la causa paralela, no se presentó ante el Tribunal. La respuesta fue inmediata: los jueces lo declararon en rebeldía y ordenaron su detención.
La decisión marcó uno de los momentos más tensos de una jornada que había comenzado bajo una fuerte expectativa mediática.
Afuera de la sala, vecinos y personas que siguieron el caso desde el inicio llegaron con remeras y carteles con la imagen del niño desaparecido.

Algunos no pudieron contener las lágrimas cuando los acusados ingresaron al recinto.
El Tribunal debió intervenir para recordar que las manifestaciones no podían alterar el desarrollo del debate.
El juicio promete extenderse durante varios meses. Por delante hay más de 180 testimonios, entre ellos los de María Noguera y José Peña, padres de Loan, además de hermanos, primos y familiares que estuvieron cerca del niño antes de su desaparición.

En el banquillo hay 17 acusados, divididos entre quienes están imputados por la presunta sustracción y ocultamiento de Loan y quienes enfrentan cargos por supuesto encubrimiento.
Sin embargo, más allá de las imputaciones y de la prueba acumulada durante dos años de investigación, el proceso vuelve una y otra vez al mismo punto.
Qué pasó con Loan.
Y, sobre todo, por qué pasó.