Hace exactamente 21 años, el 17 de junio de 2005, el entonces líder de Recrear, Ricardo López Murphy, salía a hablar públicamente luego del escrache que había sufrido horas antes durante la presentación de uno de sus libros.
El episodio se produjo en plena campaña para las elecciones legislativas de ese año y derivó en una fuerte polémica política, con acusaciones cruzadas y muestras de solidaridad de distintos sectores de la oposición e incluso del propio oficialismo.
La noche del 15 de junio de 2005, López Murphy encabezaba en el Club Español la presentación de "La nueva propuesta", cuando un grupo de manifestantes vinculados a organizaciones piqueteras se concentró frente al lugar para repudiar al ex ministro de Economía.
Según las crónicas de la época, participaron integrantes de las agrupaciones 20 de Diciembre, Martín Fierro y Frente Barrial 19 de Diciembre. La protesta obligó a desplegar un importante operativo policial y terminó convirtiéndose en uno de los principales temas del debate político de aquellos días.
El dirigente de Recrear interpretó que el episodio formaba parte de una estrategia destinada a intimidar a la oposición y apuntó contra el gobierno de Néstor Kirchner.

Horas después del escrache, López Murphy denunció que se buscaba impedir el normal desarrollo de los actos políticos opositores.
"Si vamos a ir a las elecciones en un clima en donde nos van a mandar patotas en todos los actos o van a intimidar a nuestra gente, van a generar este clima de zozobra, que no corresponde a la República", afirmó.
También sostuvo que el objetivo debía ser garantizar el debate democrático y el derecho a expresar posiciones distintas de las del oficialismo.
"Lo único que nosotros pedimos es el derecho a opinar, que no sea una acción heroica, y el derecho a elegir, a poder hacer proselitismo para defender ideas que no sean las del Gobierno", manifestó.
En ese marco, agregó: "Para eso hay que acabar con la demonización de los adversarios, los insultos y las descalificaciones".
Asimismo, describió a quienes protagonizaron la protesta como "una patota" y relacionó a esos grupos con las movilizaciones impulsadas meses antes contra la petrolera Shell, en medio del conflicto por los aumentos en los combustibles.
Las declaraciones de López Murphy encontraron respaldo inmediato en otros referentes opositores.
El entonces presidente de Boca Juniors y aliado político del dirigente de Recrear, Mauricio Macri, consideró que el escrache era una muestra de "intolerancia" y sostuvo que se trataba de algo "provocado y gravísimo". "Así no se puede seguir viviendo", señaló.
También el ex presidente Raúl Alfonsín expresó que ese tipo de acciones "no corresponden", mientras que Ángel Rozas, titular de la UCR, responsabilizó al clima de confrontación política imperante.
Por su parte, Adolfo Rodríguez Saá afirmó: "Repudio que se pretenda proscribir la tarea de cualquier dirigente político. No comparto ninguna de las ideas del doctor López Murphy, pero tiene mi solidaridad más plena".

Las acusaciones del economista fueron rechazadas desde la Casa Rosada. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, negó cualquier participación del Ejecutivo en los hechos y calificó lo ocurrido como una "barbaridad y aberración".
El funcionario destacó que se había dispuesto un importante operativo policial para garantizar la realización del acto y sostuvo: "Le garantizamos que pudiera llevar a cabo su acto como corresponde".
Fernández incluso pidió disculpas por expresiones anteriores dirigidas contra López Murphy, cuando lo había calificado de "animal".
"El Gobierno va a garantizar el clima de convivencia. Agresiones, faltas de respeto no las va a haber. Si mis expresiones han sido interpretadas en ese sentido, hasta disculpas merecen de mi parte", afirmó.
No obstante, mantuvo sus diferencias con el líder de Recrear respecto de las críticas formuladas por la oposición al decreto que regulaba la participación de los partidos en las elecciones legislativas.

Otro de los dirigentes oficialistas que se pronunció fue el entonces canciller y candidato a diputado Rafael Bielsa, quien tomó distancia del escrache y expresó un fuerte rechazo.
"Es una barbaridad, una cosa deplorable", sostuvo. Bielsa subrayó que el acto de López Murphy tenía además un carácter académico por tratarse de la presentación de un libro y agregó: "En la Argentina, aunque uno no las comparta, las ideas no abundan: me parece absolutamente repudiable este acto".