16/06/2026 - Edición Nº1225

Internacionales

Tensión en Durban

Sudáfrica, al borde del estallido: ataques a migrantes dejan miedo y desalojo

16/06/2026 | Ataques, saqueos y amenazas contra residentes africanos reabren una vieja herida social antes de las elecciones locales.



Cuando Princess Adjei abrió su peluquería en el centro de Durban en noviembre pasado, creía estar cumpliendo un sueño. Había invertido sus ahorros, remodelado el local y construido una clientela propia. Pero en pocas horas lo perdió todo.

Manifestantes que participaban en una marcha contra la inmigración irrumpieron en el negocio, destruyeron el mobiliario y se llevaron la mercadería. Los espejos quedaron hechos añicos. Los secadores de pelo, los productos de belleza y los accesorios desaparecieron. Sin ingresos para pagar el alquiler, terminó abandonando su departamento y hoy duerme sobre una manta junto a cientos de personas frente a una oficina estatal.

La historia tiene un detalle que la vuelve aún más impactante: Adjei llegó desde Ghana cuando era apenas una niña. Se educó en escuelas sudafricanas, habla zulú, tiene amigos locales y crió a su hijo en el país. Para ella, no existe otro hogar.

Sin embargo, de un día para otro comenzó a escuchar la misma frase repetida por desconocidos e incluso por vecinos con quienes compartía conversaciones cotidianas: “Volvé a tu país”.

Una crisis que vuelve una y otra vez

Sudáfrica enfrenta una nueva ola de violencia contra migrantes africanos. Los ataques se concentran especialmente en ciudades de la provincia de KwaZulu-Natal, donde grupos antiinmigración organizan protestas y exigen la expulsión de quienes consideran que se encuentran ilegalmente en el país.

El fenómeno no es nuevo. En 2008, disturbios similares dejaron más de 60 muertos y obligaron a miles de personas a abandonar sus hogares. Situaciones parecidas volvieron a repetirse en 2015 y 2019, con saqueos, incendios y enfrentamientos que generaron preocupación en todo el continente.


Las movilizaciones contra la inmigración crecieron en las últimas semanas y reavivaron el debate sobre empleo, seguridad y control fronterizo.

Los especialistas sostienen que los extranjeros suelen convertirse en chivos expiatorios durante períodos de dificultades económicas. El país registra una de las tasas de desempleo más altas del mundo y millones de personas enfrentan problemas de acceso a servicios básicos.

Un ultimátum que genera miedo

En las últimas semanas, grupos antiinmigración difundieron mensajes que establecen el 30 de junio como fecha límite para que los migrantes indocumentados abandonen el territorio.

Aunque las autoridades aclararon que no existe una orden oficial de expulsión masiva, el temor ya provocó desplazamientos internos, refugios improvisados y una creciente sensación de inseguridad entre comunidades enteras.

Muchos de los afectados aseguran contar con documentación legal. Otros son refugiados reconocidos por el Estado. Pero la diferencia parece importar cada vez menos en las calles.


Muchos comercios administrados por extranjeros fueron saqueados o destruidos durante las protestas contra la inmigración en la provincia de KwaZulu-Natal.

El costo humano detrás de la política

La situación también genera preocupación porque coincide con la proximidad de elecciones locales previstas para este año. Diversos analistas observan que el discurso contra la inmigración gana visibilidad en momentos de tensión política y económica.

Mientras tanto, cientos de familias permanecen atrapadas en una realidad incierta. Algunas abandonaron sus negocios. Otras dejaron sus casas. Muchas viven en refugios temporales o directamente en la vía pública.

Entre ellas está Princess Adjei, que todavía observa los restos de su peluquería destruida y trata de entender cómo el país donde creció, estudió y formó una familia comenzó a tratarla como una extraña. Su historia refleja una pregunta que hoy atraviesa a miles de personas en Sudáfrica: ¿qué ocurre cuando el único lugar que sentís como hogar deja de aceptarte?