17/06/2026 - Edición Nº1226

Deportes


estadio repleto

Argentina le ganó a Argelia con un triplete de Messi y encendió a una multitud en Kansas

16/06/2026 | La Selección se impuso 3-0 al equipo africano y es puntera del Grupo J. Leo se convirtió en el mayor goleador de la historia de los Mundiales.



La Selección Argentina le ganó a Argelia por 3-0 con tres goles de Lionel Messi y colocó al capitán en el trono que merecía hace rato: el de mayor goleador en la historia de los Mundiales, igualando ahora al histórico Miroslav Klose. 

El equipo de Scaloni salió al campo con todo su potencial en el debut del Mundial 2026. El Arrowhead Stadium de Kansas City lució repleto con más de 69.000 espectadores, en su mayoría argentinos, que entonaron con fuerza el Himno Nacional y alentaron desde el primer minuto.

El inicio fue frenético. Con apenas dos minutos de juego, Argelia presionó alto y obligó a Dibu Martínez a intervenir de urgencia, pero con un pase que complicó a sus compañeros. Luego, Lautaro Martínez probó de afuera, pero su intento fue invalidado por fuera de juego. Minutos después, una pared entre Lautaro y Lionel Messi terminó en gol de La Pulga, aunque otra vez el árbitro polaco Szymon Marciniak lo anuló por offside, generando tensión en las tribunas.

El grito estaba por caer, pero la máxima futbolera de “los goles que no se hacen en un arco se convierten en el otro” casi se cumple: el equipo africano sorprendió con un tanto que fue rápidamente anulado por el VAR. El partido se convirtió en un ida y vuelta vibrante, con emociones constantes en los primeros diez minutos.

Finalmente, a los 17', un pase filtrado de Rodrigo De Paul desde mitad de cancha encontró a Messi en la medialuna. El capitán encaró, se perfiló y sacó un zurdazo inatajable para Luca Zidane, que nada pudo hacer. El gol desató la euforia de los hinchas, que cantaron “Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar” mientras Argentina se ponía en ventaja y comenzaba a controlar el ritmo del partido.

Dominio con la pelota 

Las estadísticas del primer tiempo reflejan un dominio claro de la Selección, que manejó el ritmo del juego con un 59% de posesión y una circulación precisa de 320 pases, frente a los 244 de Argelia. Aunque ambos equipos registraron dos remates, solo Argentina logró uno al arco, el que terminó en gol de Messi. La diferencia en la presión y el control territorial se notó en la cantidad de faltas cometidas (6 contra 3) y en las tres posiciones adelantadas del conjunto albiceleste, señal de su búsqueda constante del arco rival.

Argelia, en cambio, mostró una mayor precisión en los pases (93%), pero con menor profundidad ofensiva: no tuvo remates al arco y apenas generó dos tiros de esquina. Su planteo más conservador y la falta de conexión en ataque limitaron las opciones de peligro. En síntesis, los números confirman lo que se ve en el marcador: Argentina impone su jerarquía y controla el partido, mientras el rival intenta sostenerse con orden y eficacia defensiva.

Segundo tiempo de ilusiones

En el inicio del complemento, Argelia intentó presionar más arriba y generó algunas aproximaciones, pero la Scaloneta respondió con cambios ofensivos para sostener la intensidad. La cancha estaba un poco más mojada que en el primer tiempo, lo que provocó errores en los pases y situaciones de mayor peligro.

De hecho, a los 53' Lautaro Martínez tuvo la chance más clara para meter su primer gol, pero su zapatazo lo sacó con los dedos el hijo de Zinedine. Esa fue la última acción del Toro, ya que acto seguido Scaloni mandó a la cancha a Julián Álvarez y Nicolás González, lo que cambió el eje del ataque.

A los 60 minutos, por fin, llegó el segundo grito: un disparo de Alexis Mac Allister fue rechazado por el arquero y allí apareció Messi, libre en el área, para empujar la pelota sutilmente y marcar su segundo gol de la noche. El estadio explotó como si se tratara de la Falla de San Andrés, celebrando el tanto que amplió la ventaja y dio tranquilidad al equipo argentino.

Con el marcador 2-0, Argentina se soltó y comenzó a controlar el ritmo del partido en busca de cerrar su debut mundialista con autoridad. Pero los dos goles de Messi parecía que no alcanzaban, porque el jugador del Inter Miami sabía que con un gol más igualaba la marca de Klose.

Así fue a los 76', donde el rosarino volvió a agarrar la pelota en la medialuna, la zona que más le gusta, y sacó un zapatazo que se gritó desde Kansas hasta la Base Esperanza en la Antártida, porque no solo fue el 3-0, fue el gol que lo puso como máximo goleador de la historia de los Mundiales.

Ya con el triplete asegurado, a los 80 minutos Scaloni fue a lo seguro y decidió el cambio: Messi al banco con una ovación desde los cuatro costados de la cancha. En su lugar entró Nico Paz, para debutar en una Copa del Mundo y darle creatividad al mediocampo, aunque a esta altura, la Scaloneta ya no lo necesitaba. El triunfo por 3-0 colocó a la Argentina como líder del Grupo J y a Messi en el altar de los dioses del fútbol.

 

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