La enfermera Gisela Madrid, la única integrante del equipo médico que será juzgada en un proceso separado por jurados, se convirtió este martes en una de las figuras centrales del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. Su nombre apareció una y otra vez durante las ampliaciones de indagatoria de tres de los acusados, que reclamaron formalmente su citación ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro.
La jornada estuvo marcada por las declaraciones del enfermero Mariano Perroni, la psiquiatra Agustina Cosachov y el médico clínico Pedro Di Spagna, quienes buscaron despegarse de las decisiones que derivaron en el esquema de atención domiciliaria que acompañó los últimos días de vida del ex futbolista.
Uno de los momentos más relevantes de la audiencia llegó cuando Perroni aseguró que Maradona presentaba episodios de taquicardia desde el 19 de noviembre de 2020, seis días antes de su fallecimiento.
Según explicó, él nunca ingresó a la vivienda del barrio San Andrés, en Tigre, donde el ex capitán de la Selección argentina cumplía la internación domiciliaria. Su función, sostuvo, consistía en recibir los reportes y transmitirlos a Nancy Forlini, coordinadora de Swiss Medical.

Perroni también afirmó que el único profesional que controlaba regularmente los signos vitales de Maradona era el enfermero Ricardo Almirón. Respecto de Madrid, indicó que el ex futbolista rechazaba ser atendido por ella.
La enfermera estaba de guardia el día de la muerte de Maradona y, según el imputado, fue quien completó la planilla de control correspondiente a esa jornada.
Para respaldar su versión presentó intercambios de mensajes con Nancy Forlini, en los que, según explicó, quedó asentado que los médicos tratantes no habían autorizado su ingreso.
El profesional afirmó que insistió nuevamente el 19 de noviembre, aunque recibió la misma respuesta. Frente a esa situación, dijo haber pedido una constancia formal para dejar registro de que quería evaluar al paciente y que se le impedía hacerlo.
Durante la audiencia también protagonizó un intercambio con Mario Baudry, abogado de Verónica Ojeda, en torno a la asistencia médica que efectivamente recibió Maradona en sus últimos días.
Por su parte, Agustina Cosachov centró su declaración en las recomendaciones que realizó antes de la externación de Maradona. La psiquiatra insistió en que solicitó la presencia de un médico clínico y una ambulancia, pero negó haber considerado indispensable la incorporación de acompañantes terapéuticos.
Además, exhibió conversaciones mantenidas con Nancy Forlini en las que ambas discutían sobre el alcance de las prestaciones que finalmente fueron autorizadas para la internación domiciliaria.
Según relató, entre el 4 y el 11 de noviembre su criterio médico no se modificó, aunque sostuvo que algo cambió en los días posteriores a la externación que terminó alterando el esquema inicialmente previsto.
Más allá de las diferencias en sus estrategias defensivas, Perroni, Cosachov y Di Spagna coincidieron en un punto: solicitaron que Gisela Madrid sea convocada a declarar ante el tribunal.
La enfermera afrontará más adelante un juicio por jurados, por lo que su situación procesal transita un camino distinto al del resto de los imputados.
La audiencia también incluyó la declaración testimonial de Carlos Cottaro, acompañante terapéutico de Maradona tras la cirugía por el hematoma subdural. El testigo afirmó que logró construir una buena relación con el ex futbolista durante el período previo a su traslado a la casa de Tigre.
El debate continuará el próximo jueves con las declaraciones de Alfredo Cottaro y Carlos Bacchini, dos acompañantes terapéuticos que también formaron parte del entorno de asistencia de Maradona durante las semanas previas a su muerte.