El senador nacional Maximiliano Abad se sumó a las críticas contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y aseguró que existe un amplio consenso político y social sobre la necesidad de que abandone el Gobierno. En medio de la crisis que atraviesa la administración libertaria, el dirigente radical advirtió que la permanencia del funcionario agrava el desgaste institucional.
Durante una entrevista radial, Abad sostuvo que la situación de Adorni ya trascendió las diferencias partidarias. “Hay unanimidad en que Adorni no tiene que estar más en el Gobierno. La mayoría de los dirigentes, la mayoría de la sociedad y hasta sectores del oficialismo coinciden en que tiene que irse”, afirmó.
Para el legislador bonaerense, el presidente Javier Milei todavía tiene margen para resolver el conflicto sin llegar a una instancia parlamentaria extrema. Sin embargo, remarcó que cada día que pasa profundiza el costo político para la gestión nacional.
Abad recordó que una eventual moción de censura sería un hecho inédito desde el retorno de la democracia y señaló que la situación ya condiciona el funcionamiento del Ejecutivo. “El Gobierno está trabado porque los funcionarios no pueden salir a explicar ni siquiera las noticias que consideran positivas”, sostuvo.
El senador también vinculó la crisis política con la situación económica. Según planteó, la incertidumbre institucional afecta la confianza y termina repercutiendo sobre la actividad productiva, la inversión y el empleo.
“Adorni le genera un daño irreparable al Gobierno”, afirmó. Además, cuestionó cualquier alternativa que implique una salida negociada para el funcionario y consideró que la única solución es que abandone el cargo mientras la Justicia avanza con la investigación correspondiente.
Dentro de la UCR, Abad reconoció que existen distintas posiciones sobre los pasos a seguir, aunque dejó en claro su postura personal. “Mi posición es que Adorni se tiene que ir y prefiero que sea cuanto antes”, remarcó.
Mientras tanto, el radicalismo analiza su estrategia parlamentaria de cara a las próximas semanas. El escenario mantiene en alerta a la Casa Rosada, donde la continuidad del jefe de Gabinete se transformó en uno de los principales focos de tensión política para el oficialismo.