18/06/2026 - Edición Nº1227

Entretenimiento

Remakes, secuelas y reboots

¿Menos historias nuevas en el cine? La tendencia que afecta tu próxima entrada

18/06/2026 | En la última década, la industria enfrentó una severa realidad: solo 4 películas originales lograron ubicarse en el top10 de las más taquilleras de sus años de estreno.



La industria cinematográfica global atraviesa una de sus crisis creativas más evidentes, refugiándose de forma sistemática en fórmulas conocidas y comercialmente seguras. Desde el año 2016 hasta la actualidad, excluyendo el periodo atípico de la pandemia entre 2020 y 2021, solo cuatro producciones basadas en guiones originales consiguieron posicionarse dentro de los diez largometrajes más taquilleros de sus respectivos años de estreno. Si bien esta cifra podría elevarse a seis si se contabilizan dos megaproducciones de origen chino, las cuales operan en un mercado interno con dinámicas completamente aisladas, la estadística general revela un panorama alarmante. Para ilustrar mejor la gravedad del asunto, basta observar lo sucedido en 2023, cuando apenas cuatro de las veinte películas con mayores ingresos mundiales provinieron de historias inéditas.

La contracara de este fenómeno es la proliferación absoluta de secuelas, adaptaciones, derivaciones y nuevas versiones. En 2022, casi el 75% de los lanzamientos realizados por los grandes estudios de Hollywood pertenecían a alguna franquicia ya establecida, una tendencia corporativa que prioriza el bajo riesgo financiero frente a la experimentación artística. La estrategia de revivir éxitos del pasado ha dejado un saldo de nueve remakes dentro de los rankings de recaudación anual de la última década. Disney ha liderado esta corriente de manera ininterrumpida, habiendo estrenado al menos una nueva versión al año desde 2014, siendo las adaptaciones de Lilo y Stitch y Moana (que llega en pocos días) los ejemplos más recientes.


Cómo entrenar a tu dragón en sus versiones live-action y animada.

Esta obsesión por traducir la animación clásica al cine de acción real ha generado contradicciones notables incluso entre los propios realizadores involucrados en los proyectos. Un caso peculiar es el del cineasta Dean DeBlois, quien anteriormente había criticado este modelo de negocio ante la prensa internacional. A pesar de haber lanzado recientemente la versión con actores de su propia obra Como entrenar a tu dragón, el director había afirmado a la BBC: “No soy un fanático. Sigo sin ser un fanático de las versiones de acción real porque a menudo pierden el alma”, explicando además sus razones técnicas al añadir que “con demasiada frecuencia me parecen versiones menores de la película animada”

El éxito de estas producciones no responde únicamente a una imposición de las salas, sino a un profundo componente psicológico en el público moderno. Ante el sobreestímulo constante, la inmediatez digital y la inestabilidad emocional asociada al consumo diario de las redes sociales, el espectador promedio encuentra en los contenidos familiares un refugio de tranquilidad y una reconfortante sensación de seguridad. El marketing actual ha sabido decodificar esta necesidad colectiva de regresar al pasado, tal como destaca un análisis publicado por el sitio especializado Creativia, donde se señala de forma directa que “el marketing de nostalgia no vende productos ni canciones: vende sensaciones”.


Obsesión, el fenómeno de terror del año.

Esta mercantilización de los recuerdos infantiles y juveniles genera también fuertes resistencias entre los defensores del cine de autor, quienes ven con preocupación la homogeneización de las carteleras de todo el mundo. El director italiano Luca Guadagnino se sumó a este debate crítico. Para el realizador de Llámame por tu nombre, la preocupante realidad del negocio actual radica en que “la economía de la nostalgia parece ser la única mercancía que puede dominar todos los tipos de mercados”, dijo, para cuestionar la calidad de Top Gun Maverick.

Ante este panorama dominado por la repetición y los tanques corporativos, el circuito del cine independiente y las casi inexistentes producciones de mediano presupuesto comienzan a perfilarse como la verdadera resistencia creativa de la industria. Mientras propuestas de grandes franquicias de televisión y plataformas sufren un evidente desgaste de audiencia —como ha quedado demostrado con los tibios recibimientos de las últimas entregas de The Mandalorian y Grogu o Amos del Universo (La película de He-Man)—, producciones de corte independiente como Obsesión y el fenómeno de terror viral The Backrooms están logrando un impacto masivo en taquilla y crítica. 

Sin embargo, el camino hacia una renovación completa de las carteleras comerciales aún parece lejano. Los grandes conglomerados del entretenimiento ya preparan sus artillerías pesadas para los próximos meses con los lanzamientos de megaproyectos como Toy Story 5 (este jueves) y la remake de Moana con The Rock Johson, títulos que indiscutiblemente se cansarán de vender boletos y liderarán las recaudaciones globales. La encrucijada actual de la industria plantea entonces un interrogante fundamental para los espectadores: si la comodidad de lo conocido sigue garantizando el éxito financiero de los estudios, ¿podrá el cine independiente transformar esta tendencia o la nostalgia seguirá siendo el motor inamovible del séptimo arte?