17/06/2026 - Edición Nº1226

Deportes


Copa Mundial de Fútbol

Elye Wahi, jugador de Costa de Marfil, fue detenido antes de viajar al Mundial

17/06/2026 | El delantero fue detenido en mayo por la policía francesa. Investigan si forzó una tarjeta amarilla con Niza para favorecer una apuesta.



El delantero Elye Wahi, una de las figuras ofensivas de la Selección de Costa de Marfil en el Mundial 2026, quedó bajo la lupa de la Justicia francesa por su presunta vinculación a un caso de apuestas en la Ligue 1.

El jugador de 23 años, atacante del Niza, fue arrestado por la policía francesa menos de dos semanas antes del inicio de la Copa del Mundo, en lo que las autoridades describieron como un procedimiento de investigación en curso.

Hasta el momento, Wahi no fue acusado formalmente de ningún delito y sigue disponible para representar a Costa de Marfil en el Mundial. De hecho, integró el plantel que debutó este sábado en Estados Unidos con un triunfo agónico por 1-0 sobre Ecuador, en el primer partido del Grupo E.

La Federación Marfileña optó por mantenerlo en la nómina mientras se desarrollan las pesquisas en Francia. El caso, sin embargo, ya levantó un polvorín mediático.

La sospecha que pesa sobre Wahi tiene que ver con un partido específico del fútbol francés y con un movimiento concreto sobre el tapete verde: una tarjeta amarilla que habría sido buscada deliberadamente por el propio jugador como parte de una operación de apuestas con dinero detrás.


El jugador de Costa de Marfil.

Una amonestación forzada en Niza vs. Metz

El partido que disparó la investigación judicial fue el Niza vs. Metz disputado el 17 de mayo por la Ligue 1, en una de las últimas fechas del torneo francés.

La LFP afirmó que había alertado a las autoridades ‌después de que sus socios ​encargados de la supervisión de ​apuestas detectaran ​un volumen inusualmente elevado de apuestas ‌realizadas a nivel internacional sobre ​la posibilidad ​de que Wahi recibiera una tarjeta amarilla durante el partido.

Los investigadores trabajan sobre la hipótesis de que la jugada estuvo conectada a una operación organizada de apuestas en mercados que premian específicamente las tarjetas amarillas de futbolistas determinados.

Es una modalidad de manipulación cada vez más perseguida en Europa, porque permite mover importantes sumas de dinero sin alterar el resultado final del partido, lo que la hace especialmente difícil de detectar para los reguladores tradicionales del deporte.