18/06/2026 - Edición Nº1227

Internacionales

Política migratoria

Europa endurece sus fronteras: podrán enviar migrantes a centros externos

17/06/2026 | La nueva normativa facilita expulsiones, amplía las detenciones y abre la puerta a instalaciones fuera del bloque para gestionar retornos.



Durante años, la Unión Europea se presentó como uno de los principales defensores del derecho de asilo y la protección internacional. Sin embargo, una decisión aprobada esta semana por el Parlamento Europeo marca un cambio profundo en esa estrategia y refleja cómo la migración se convirtió en uno de los temas más sensibles de la política continental.

Los eurodiputados dieron luz verde a una reforma que busca acelerar las deportaciones de personas que no tienen autorización para permanecer en territorio europeo. La medida todavía debe recibir la aprobación formal de los Estados miembros, pero ya representa uno de los endurecimientos más importantes de las normas migratorias desde la crisis de refugiados de 2015.

Entre los puntos más controvertidos aparece la posibilidad de crear centros de retorno fuera de la Unión Europea. Allí podrían ser enviados migrantes cuya solicitud de asilo fue rechazada o que permanecen en situación irregular mientras se organiza su regreso definitivo a sus países de origen.


La nueva legislación surge tras años de debate sobre cómo responder a los flujos migratorios que llegan al continente.

Un giro después de una década de tensiones

La reforma llega tras años de presión política provocada por el aumento de los flujos migratorios hacia Europa. Desde la llegada de más de un millón de refugiados y migrantes entre 2015 y 2016, numerosos gobiernos comenzaron a exigir mecanismos más rápidos para expulsar a quienes no obtienen protección internacional.

Al mismo tiempo, crecieron partidos nacionalistas y antiinmigración en varios países europeos. En muchos casos, estas fuerzas políticas transformaron el control de fronteras en una de sus principales banderas electorales y obligaron a los partidos tradicionales a endurecer sus posiciones.

La Comisión Europea sostiene que las nuevas reglas permitirán hacer más eficiente el sistema y reducir la cantidad de personas que permanecen en territorio comunitario después de recibir una orden de expulsión.


La Comisión Europea defiende la reforma al considerar que permitirá ejecutar más rápidamente las órdenes de expulsión.

Las críticas de organismos de derechos humanos

Las organizaciones humanitarias reaccionaron con preocupación. Advierten que el nuevo esquema podría incrementar el uso de la detención de migrantes y debilitar garantías fundamentales para quienes buscan refugio.

También cuestionan que la política esté centrada casi exclusivamente en la expulsión y la disuasión, sin abordar las causas que empujan a millones de personas a abandonar sus hogares, como los conflictos armados, la pobreza extrema o la persecución política.

Uno de los aspectos que más inquietud genera es la posibilidad de establecer centros de retorno en terceros países, una idea que hasta hace pocos años era considerada incompatible con la tradición humanitaria europea.

El factor Afganistán

La discusión coincide con otro movimiento que generó polémica en Bruselas: la invitación a representantes del régimen talibán para mantener conversaciones técnicas sobre el regreso de ciudadanos afganos sin derecho a permanecer en Europa.

Aunque las autoridades europeas aseguran que no implica un reconocimiento diplomático del gobierno de Kabul, la iniciativa fue criticada por organizaciones de derechos humanos y por algunos gobiernos europeos que consideran que podría legitimar a un régimen que continúa siendo cuestionado por la comunidad internacional.


La posible devolución de ciudadanos afganos reavivó las críticas de organizaciones humanitarias y defensores del derecho de asilo.

La combinación de ambas decisiones muestra hasta qué punto la migración se convirtió en una prioridad política para Europa. Lo que está en juego ya no es solo el control de las fronteras, sino también la identidad de un bloque que durante décadas buscó presentarse como un referente mundial en materia de derechos humanos.