La discusión sobre el denominado "Súper-RIGI", impulsado por el Gobierno nacional y que obtuvo dictamen de mayoría en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, provocó un cruce entre el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, y el diputado del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), Eduardo Falcone.
Aunque el eje del debate giró en torno a la conveniencia o no de otorgar incentivos especiales para atraer grandes inversiones, la figura del expresidente Arturo Frondizi terminó ocupando un lugar central en la polémica.
La referencia no fue casual. Falcone se define abiertamente como desarrollista y reivindica la figura de Frondizi, fundador del MID junto con Rogelio Frigerio, como uno de los principales impulsores de la industrialización argentina y de la incorporación de capitales extranjeros para promover el crecimiento económico.
Habemus dictamen del #SuperRIGI. El gobierno incorporó los dos pedidos del @MID_nacional: el plan de desarrollo de proveedores locales y los incentivos a la inversión en investigación y desarrollo.
— Eduardo Falcone (@dipfalcone) June 17, 2026
El régimen es para inversiones en nuevas industrias que no existen el el país, de… pic.twitter.com/pcnZUDaTtV
El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo establece un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como Súper-RIGI.
La iniciativa apunta a crear un esquema de estabilidad normativa y seguridad jurídica durante 30 años para proyectos de gran escala, con beneficios fiscales y cambiarios destinados a atraer inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares orientadas exclusivamente a actividades económicas que actualmente no existen en la Argentina. Todo lo vinculado con la Inteligencia Artificial tendría un lugar central.
Según el Gobierno, el objetivo es incrementar las exportaciones, generar empleo de calidad y favorecer un crecimiento sostenido. El dictamen obtuvo 61 firmas y quedó habilitado para llegar al recinto.
Durante el debate, Eduardo Falcone defendió la iniciativa y sostuvo que incluso la respalda con más énfasis que algunos sectores libertarios. "Defiendo el RIGI más que los libertarios", afirmó.
El legislador destacó que el oficialismo aceptó dos propuestas impulsadas por el MID: la incorporación de un plan de desarrollo de proveedores locales y la creación de incentivos para la inversión en investigación y desarrollo, incluyendo aportes para el sistema científico y tecnológico y las becas Manuel Belgrano. "Somos desarrollistas y lo que queremos es que haya derrames de las inversiones", sostuvo.
Falcone argumentó que las inversiones generarán movimiento económico e ingresos fiscales que hoy no existen y rechazó las críticas sobre una eventual pérdida de recaudación.
"Estos proyectos no se realizarían de otro modo. Este régimen no es solo para extranjeros. Ojalá haya inversores nacionales que confíen en nuestro país", señaló.
Además, cuestionó las políticas económicas de las últimas décadas y afirmó que "hace 60 años que espantan inversiones con cepos, tipos de cambio múltiples, una resolución 125 que casi nos lleva a la guerra civil y amenazas de expropiación".
El diputado desarrollista minimizó las críticas recibidas desde Unión por la Patria por las modificaciones incorporadas al proyecto: "Para el bloque de UP, solo conseguí dos pavaditas. Claro, 200 millones de dólares de compras garantizadas para proveedores locales por cada proyecto y el estímulo a invertir en ciencia y tecnología local les debe parecer dos giladas".
La réplica llegó de parte del presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez.
El diputado santafesino cuestionó la teoría del derrame económico y sostuvo que la experiencia histórica demuestra que no funciona: "El diputado Falcone hablaba sobre la importancia de la radicación de inversiones extranjeras, que paguen tributos y que eso permitiría generar políticas públicas. Pero ese derrame así solo funcionó en la teoría, en ningún lugar funcionó".
Martínez fue más allá y cuestionó la identificación del proyecto con las ideas de Arturo Frondizi: "Con mucho respeto se lo digo, tampoco funcionó con Frondizi con la 14.780 y la 14.781. Si se levanta Frondizi, lo saca a empujones de esta sala por esta ley. Esto está a la recontra derecha de Frondizi, que de por sí no era demasiado nacional y popular".
El dirigente peronista agregó que en el debate faltaron tres definiciones esenciales: "Qué inversiones queremos traer, bajo qué condiciones y hacia qué modelo económico queremos apuntar. Esas discusiones siguen pendientes".
La referencia de Germán Martínez apuntó a dos normas sancionadas durante la presidencia de Arturo Frondizi en 1958, consideradas pilares del desarrollismo.
La Ley 14.780 estableció un régimen para promover las inversiones extranjeras y facilitar la llegada de capitales destinados a sectores estratégicos vinculados con la industrialización. La norma buscaba impulsar actividades capaces de sustituir importaciones y aumentar las exportaciones.
Por su parte, la Ley 14.781 creó un sistema de promoción industrial que otorgaba beneficios específicos a determinados sectores y procuraba compensar posibles desequilibrios generados por la apertura al capital extranjero. También buscaba favorecer una distribución más equilibrada de la actividad industrial en el territorio nacional.
Ambas leyes fueron claves para el desarrollo de industrias como la automotriz, la petroquímica y la siderúrgica durante el gobierno de Frondizi. La inversión extranjera fue uno de los pilares del programa desarrollista impulsado por el expresidente radical.