El martes a la noche, Manuel Adorni le comunicó al Senado que iría el 2 de julio a presentar su informe de gestión. Menos de 24 horas después, ese plan quedó descartado. Este miércoles, el Senado acordó que en esa misma fecha el jefe de Gabinete deberá someterse a una interpelación —un interrogatorio sin preparación previa— con la posibilidad de que, si sus respuestas no conforman a la mayoría, el cuerpo vote su remoción del cargo.
La diferencia entre los dos formatos no es menor. Un informe de gestión es una exposición que el funcionario prepara con tiempo, elige qué decir y cómo decirlo. Una interpelación es otra cosa: los senadores le hacen preguntas en el momento, sin guión, y al final pueden votar para echarlo.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, logró este miércoles suspender la sesión que estaba prevista para el jueves — en la que el peronismo intentaba votar de urgencia la remoción de Adorni. Pero el precio fue alto.
Como condición para bajar la sesión del jueves, Bullrich aceptó que el 25 de junio el Senado vote formalmente la convocatoria a Adorni a una interpelación para el 2 de julio. Ese paso, según lo acordado, se daría por mayoría simple, sin los dos tercios que el oficialismo intentaba exigir.
🗣️ PATRICIA BULLRICH EN A24 SOBRE EL FUTURO DE MANUEL ADORNI
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"Veremos qué medida se toma por el caso".#A24 pic.twitter.com/wEtaLEiaYs
El acuerdo se cerró en una reunión en las oficinas de la Unión Cívica Radical, con la participación de Bullrich, los jefes de bloque del PRO, de Provincias Unidas y de Convicción Federal, más los senadores Flavia Royón, Natalia Gadano y Carlos Arce. Luego se formalizó en la reunión de Labor Parlamentaria, encabezada por la vicepresidenta Victoria Villarruel.
El kirchnerismo, que pretendía avanzar más rápido, aceptó el acuerdo ante la evidencia de que tampoco tenía los votos para forzar la apertura del recinto sin el aval del oficialismo y sus aliados.
El presidente provisional del Senado, el libertario Bartolomé Abdala, resumió el clima con una frase breve antes de entrar a Labor: "Hay humo blanco".
El esquema que quedó acordado tiene dos pasos:
Para remover a Adorni se necesitan 37 votos —la mayoría absoluta del Senado, que tiene 72 bancas. El peronismo tiene 25. Necesita sumar al menos 12 más entre el PRO, la UCR y los bloques provinciales. Según todas las señales de los últimos días, esos votos existen.
Una interpelación es una citación formal que el Congreso le hace a un ministro para que responda preguntas. No es una charla amistosa: el funcionario está obligado a ir, no puede elegir qué responder y no tiene tiempo de preparar un discurso.

En el caso de un jefe de Gabinete, la Constitución Nacional —artículo 101— prevé que después de la interpelación el Senado puede votar una moción de censura, que es la remoción del cargo. Para aprobarla se necesita mayoría absoluta en ambas cámaras: 37 votos en el Senado y 129 en Diputados. Nunca se aplicó a ningún jefe de Gabinete en la historia argentina desde que existe la figura, en 1994.
Adorni no renuncia. Fuentes cercanas al funcionario lo confirmaron este miércoles a varios medios. Tampoco Milei tiene intención de pedirle que se vaya: el Presidente lo respalda públicamente desde el inicio del escándalo.
Pero la realidad política se movió debajo de sus pies. El PRO —el principal aliado del Gobierno— ya anticipó que votará a favor de la remoción si el 2 de julio Adorni no da explicaciones que convenzan. El jefe del bloque macrista en el Senado, Martín Goerling Lara, fue directo: "La situación no da para más. Es un capricho del Gobierno seguir sosteniéndolo".

Desde el radicalismo señalaron que "hay altas probabilidades de votar a favor" si se llega a esa instancia. Y el senador santacruceño José María Carambia, que hasta ahora solía negociar con la Casa Rosada, sintetizó el clima interno con una frase que circuló en todos los medios: "Nunca vamos a salvar a ese idiota impresentable".
Una fuente legislativa lo dijo con claridad al diario Clarín: "Va a ser una muerte lenta. Si no es esta semana, será la siguiente o la otra".
El miércoles pasado, Adorni dio una entrevista en LN+ que detonó la crisis actual. Presentó su declaración jurada de 2025 y rectificó las de 2023 y 2024. Su patrimonio declarado subió un 415,9% en términos reales desde que asumió en 2023.
🔴 Adorni quiso defenderse y terminó abriendo otro frente: admitió que ahorraban “en negro” y que con Bitcoin obtuvieron ganancias por más de 300 mil dólares.
— Confidencial.ar (@Confidencial_ar) June 11, 2026
En la Argentina donde el Gobierno exige transparencia, nacen las dudas: ¿cómo se justificó ese patrimonio y por qué no… pic.twitter.com/KNNdYKeM76
Sus explicaciones centrales fueron:
Antes de esa entrevista, Adorni había dicho en el Congreso: "En mis declaraciones juradas nunca existió ocultación alguna".

La Justicia tiene dos causas abiertas en el Juzgado Federal N° 4, a cargo del juez Ariel Lijo:
1. Presunto enriquecimiento ilícito:
2. Negociaciones incompatibles con la función pública:
Investiga su relación con el productor Marcelo Grandío, cuya productora tiene contratos con la Televisión Pública —que depende de Adorni—, y que pagó un viaje privado de Adorni y su familia a Punta del Este en avión privado.

Manuel Adorni, de 44 años, es el jefe de Gabinete de la Nación desde enero. Antes fue el vocero presidencial de Javier Milei desde diciembre de 2023: el rostro visible del Gobierno en las conferencias de prensa diarias. Economista de profesión, trabajó en medios y como consultor privado antes de entrar a la función pública. Es el funcionario de mayor rango constitucional después del Presidente y la Vicepresidenta.
TM