Juan Grabois protagonizó un áspero enfrentamiento con Bertie Benegas Lynch durante una reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados.
El intercambio de insultos y desafíos personales terminó eclipsando buena parte del debate sobre los acuerdos que el Gobierno busca cerrar con los holdouts Bainbridge Ltd. y Attestor Value Master Fund.
Sin embargo, cuando finalmente tomó la palabra, el dirigente de Patria Grande apuntó contra Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger por la crisis de 2001 y responsabilizó a la gestión de la Alianza por el origen del problema que derivó en los litigios con los acreedores externos. La afirmación, sin embargo, deja lugar a varias precisiones históricas y políticas.
🔥 GRABOIS: "Todos hablaron del default... Pero de dónde viene ese default del 2001. ¿Quiénes eran los principales funcionarios? Los que se fueron en helicóptero MUERTOS DE MIEDO?"
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🌶️ "Estaban la FRACASADA de Bullrich y el FRACASADO de Sturzenegger, están diciendo que… pic.twitter.com/8r2qa3jSkK
La discusión comenzó cuando Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, pidió que Grabois pudiera intervenir pese a no integrar formalmente la comisión. La solicitud fue rechazada inicialmente por el presidente del cuerpo, Bertie Benegas Lynch.
"Me anotaste de prepo a Grabois, Germán. Yo administro la lista de oradores", respondió el legislador libertario. Desde uno de los sectores de la sala, Grabois reaccionó inmediatamente: "No te hagas el cancherito. Hablame bien".
La tensión fue escalando. Benegas Lynch retrucó con un "Callate", mientras el dirigente social respondió con insultos y calificó al diputado oficialista de "bastante pelotudo".
Más tarde, cuando finalmente obtuvo la palabra, Grabois ironizó con un "Gracias, genio", lo que dio lugar a una nueva ronda de chicanas.
El episodio terminó llevándose gran parte de la atención pública sobre una reunión que tenía como eje el tratamiento de acuerdos vinculados con los últimos grandes grupos de holdouts que mantienen litigios con la Argentina.
🔥 GRABOIS A BENEGAS LYNCH: "NO TE HAGAS EL CANCHERO. TE QUEDA MAL. SOS BASTANTE PELOTUDO"
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Los diputados de La Libertad Avanza se hacen los graciosos mientras tienen a todos sus funcionarios CHOREANDO a cielo abierto. Grabois se hinchó las pelotas pic.twitter.com/fYCF3fQAKT
Ya durante su exposición, Grabois vinculó directamente la situación actual con la crisis de 2001.
"¿De dónde viene este default? Del 2001. ¿Quiénes eran importantes funcionarios en el año 2001, que se fueron en helicóptero, muertos de miedo, mientras nosotros poníamos el cuerpo en la plaza? Estaban la fracasada de Bullrich y el fracasado de Sturzenegger", afirmó.
Y agregó: "Acá se está resolviendo un problema que trajeron Bullrich y Sturzenegger. Recordemos bien esos dos nombres. Default. Ahí hay que enmarcar la cosa".
Sus declaraciones apuntaron a dos figuras que formaron parte del gobierno de Fernando de la Rúa y que hoy integran el espacio político de Javier Milei.
El señalamiento de Grabois tiene un elemento de contexto ampliamente reconocido: la sostenibilidad de la deuda pública se deterioró fuertemente durante la gestión de la Alianza, en medio de la recesión, la convertibilidad y programas como el Blindaje y el Megacanje, este último impulsado por Federico Sturzenegger cuando ocupaba la Secretaría de Política Económica.
Sin embargo, la declaración formal del default no ocurrió durante el gobierno de Fernando de la Rúa.
El presidente renunció el 20 de diciembre de 2001 y tres días más tarde fue Adolfo Rodríguez Saá, ya como presidente interino, quien anunció ante la Asamblea Legislativa la suspensión del pago de la deuda pública. Posteriormente, la decisión fue sostenida durante la presidencia de Eduardo Duhalde.
En otras palabras, el colapso financiero y la profundización de los problemas de endeudamiento sí se desarrollaron durante la administración de la Alianza, pero la cesación de pagos fue sostenida por gobiernos posteriores.
Otra cuestión que suele simplificarse en el debate político es el origen del conflicto con los denominados fondos buitre.
Los litigios que hoy continúan abiertos no nacieron inmediatamente después del default. Los fondos de inversión especializados adquirieron bonos argentinos depreciados en el mercado secundario y posteriormente rechazaron las reestructuraciones de deuda impulsadas en 2005 y 2010.
Fue esa negativa a ingresar a los canjes, sumada a las demandas judiciales iniciadas en los tribunales de Nueva York, la que dio lugar a una extensa disputa que se prolongó durante distintos gobiernos.

La interpretación expresada por Grabois también omite otro aspecto de la historia política reciente.
Cuando Adolfo Rodríguez Saá anunció el default el 23 de diciembre de 2001 ante la Asamblea Legislativa, la decisión fue recibida con aplausos por parte de los legisladores presentes, en un clima de fuerte respaldo político a la suspensión de pagos.
Posteriormente, durante buena parte de los años siguientes, predominó dentro del peronismo una visión que reivindicó aquella decisión como una medida necesaria frente a una situación económica considerada insostenible.
De hecho, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner construyeron parte de su discurso económico alrededor de la reestructuración de la deuda y del enfrentamiento con los fondos buitre, presentando la cesación de pagos de 2001 como la consecuencia de un modelo agotado y no como una decisión que mereciera una condena política generalizada.
La reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda concluyó con la obtención del dictamen para avanzar con los acuerdos con Bainbridge Ltd. y Attestor Value Master Fund, por montos cercanos a los 275 millones de dólares.
Según explicó el Gobierno, se trata de los últimos grandes grupos de holdouts con sentencias firmes que aún mantienen litigios contra la Argentina y cuya continuidad podría derivar en intentos de embargo sobre activos estatales.
En ese contexto, la discusión abierta por Grabois volvió a poner sobre la mesa una vieja controversia: hasta qué punto la responsabilidad por la crisis de la deuda corresponde exclusivamente a la Alianza, o si el proceso posterior, incluidas las decisiones tomadas por distintos gobiernos y las posiciones políticas asumidas durante más de dos décadas, también forman parte de una historia mucho más compleja que la evocada en el debate parlamentario.