18/06/2026 - Edición Nº1227

Sociedad


Alerta radiológica

Alerta por robo de material radiactivo: el importante riesgo de manipulación

18/06/2026 | El Consejo Profesional de Química bonaerense advirtió sobre la necesidad de fortalecer las auditorías y los mecanismos de fiscalización.



El robo de una fuente radiactiva de Cesio-137 en un centro médico de Rosario encendió las alarmas de los organismos especializados y motivó un llamado del Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires (CPQ-PBA) para reforzar los controles sobre las instalaciones que utilizan materiales peligrosos.

La sustracción del dispositivo obligó a activar los protocolos nacionales de emergencia radiológica y reabrió el debate sobre las condiciones de almacenamiento, custodia y supervisión de sustancias que, aunque utilizadas habitualmente con fines médicos e industriales, requieren estrictas medidas de seguridad.

"La pérdida de control sobre una fuente radiactiva siempre constituye un hecho de enorme seriedad", sostuvo el presidente del CPQ-PBA, Carlos Colángelo, quien remarcó que cualquier incidente de estas características exige una respuesta rápida y coordinada por parte de las autoridades competentes.

Qué se sabe sobre la fuente robada

Según la información difundida oficialmente, el elemento sustraído era utilizado para la calibración y verificación de equipos de Medicina Nuclear, una tarea fundamental para garantizar la precisión de estudios diagnósticos y tratamientos.

Se trata de una fuente patrón de Cesio-137 con una actividad aproximada de 130 miliciuríes. El material radiactivo se encuentra contenido en forma de gel dentro de un envase plástico transparente y protegido por un blindaje de plomo diseñado específicamente para impedir la exposición a la radiación durante su uso habitual.

Desde el Consejo Profesional de Química señalaron que resulta importante brindar información técnica precisa para evitar interpretaciones erróneas sobre los riesgos asociados al episodio.

En ese sentido, Colángelo explicó que el caso no puede compararse con el accidente radiológico ocurrido en Goiânia, Brasil, en 1987, considerado uno de los más graves de la historia. "La situación actual es completamente diferente. La fuente posee una actividad considerablemente menor, el material radiactivo se encuentra confinado en un pequeño volumen de gel y permanece protegido por un blindaje metálico", afirmó.

Los riesgos y las recomendaciones

Si bien los especialistas coincidieron en que el riesgo para la población es bajo mientras el dispositivo permanezca intacto, advirtieron que una manipulación indebida podría generar consecuencias para quien tenga contacto directo con el material.

"Si alguien intentara abrirla, dañarla o manipularla de manera inadecuada podría exponerse a radiación y sufrir lesiones localizadas", explicó Colángelo, en línea con las advertencias difundidas por la Autoridad Regulatoria Nuclear.

Por ese motivo, las autoridades recomendaron que cualquier persona que encuentre un objeto con el símbolo internacional de radiactividad o que coincida con la descripción difundida oficialmente evite tocarlo y notifique de inmediato a las fuerzas de seguridad o a los servicios de emergencia.

El debate sobre los controles

Más allá del incidente puntual, desde el CPQ-PBA consideraron que el caso pone de relieve la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y supervisión sobre las instalaciones que almacenan o utilizan materiales potencialmente peligrosos.

"La manipulación, el transporte, el almacenamiento y la custodia de todas las sustancias químicas peligrosas deben ajustarse rigurosamente a la normativa vigente", sostuvo Colángelo.

El titular de la entidad reclamó además una mayor intensidad en las tareas de auditoría e inspección para minimizar riesgos. "Resulta imprescindible reforzar los mecanismos de control, auditoría e inspección. La prevención siempre constituye la herramienta más eficaz cuando se trata de sustancias potencialmente riesgosas", afirmó.

Finalmente, el Consejo Profesional de Química expresó su disposición para colaborar con las autoridades en las tareas técnicas que sean necesarias y destacó la importancia de promover buenas prácticas profesionales, capacitación permanente y políticas de seguridad basadas en evidencia científica.