Harry Kane es uno de los nombres que más resuena en cualquier conversación sobre los mejores delanteros del fútbol mundial.
Pero detrás del despliegue ofensivo del capitán de Inglaterra hay un drama personal que el Mundial 2026 podría cerrar para siempre: el del goleador histórico de su selección que todavía no ganó nada con la Tres Leones.
En el debut de este miércoles en Dallas, Kane metió un doblete en el 4-2 de Inglaterra a Croacia y dio el primer paso para revertir una sequía que arrastra desde 1966.
El delantero abrió la cuenta a los 11 minutos del primer tiempo desde el punto del penal. Hubo una particularidad: el primer remate de Kane fue atajado por Dominik Livaković, pero el VAR detectó que el arquero croata se había adelantado y ordenó repetir la pena máxima.
En el segundo intento, el goleador no perdonó. Después, Croacia dio vuelta el marcador con tantos de Martin Baturina y Petar Musa, pero Jude Bellingham igualó al cierre del primer tiempo y Marcus Rashford selló el 4-2 con Kane convirtiendo su segundo gol del partido.
Con el doblete, el capitán inglés alcanzó los 10 goles en Copas del Mundo. Es el mismo número que tiene Gary Lineker, el mítico goleador inglés del Mundial 86, ahora reconvertido en periodista deportivo.
Kane lo iguala a los 32 años, en lo que muy probablemente sea su última oportunidad de seguir escalando posiciones en la tabla histórica de Mundiales, dominada por Lionel Messi y Miroslav Klose con 16 goles cada uno.

Kane es el máximo goleador histórico de la selección de Inglaterra, con 62 goles en 82 partidos. Superó por primera vez a Wayne Rooney y mantiene la diferencia con cualquier otra figura de la Tres Leones.
En la Premier League fue tres veces goleador del campeonato durante su paso por el Tottenham, donde se convirtió en uno de los delanteros más decisivos de la última década del fútbol europeo.
Pero el cuadro vacío del medallero personal pesa. Kane perdió la final de la Eurocopa 2021 en Wembley contra Italia por penales, después de haber sido subcampeón con la Selección en su propio estadio.
En Rusia 2018, donde fue máximo goleador del Mundial con seis tantos, Inglaterra cayó en semifinales precisamente contra Croacia, la misma selección que este miércoles enfrentó en Dallas.
La Eurocopa 2024 también lo dejó cerca y lejos: perdió la final contra España. Es el ejemplo perfecto del mejor jugador en su posición que todavía no levantó nada importante con su selección.
La parte más cruel de la historia es lo que pasó a nivel clubes. Kane jugó más de una década en el Tottenham y nunca pudo desbancar a Manchester City, Liverpool o Chelsea en la pelea por la Premier League.
En 2023 dio el salto al Bayern Múnich, club histórico al que llegó por 95 millones de euros para reemplazar a Robert Lewandowski. El primer partido oficial le marcó el destino: perdió la Supercopa de Alemania por 3-0 contra el Leipzig.
La maldición se profundizó: 14 años de carrera, 691 partidos oficiales y seis finales perdidas sin ningún trofeo. Hasta que el 4 de mayo de 2025 rompió la racha al consagrarse campeón de la Bundesliga con el Bayern, con 24 goles y 9 asistencias en 29 partidos.
Fue su primer título profesional, una conquista que llegó casi 15 años después de su debut. Pero ese trofeo fue solo con el club. La asignatura pendiente sigue siendo con la camiseta de la Selección, donde todavía no ganó nada y donde el reloj corre.

La comparación con Lionel Messi se vuelve inevitable. El argentino llegó al Mundial de Qatar 2022 con todos los títulos individuales del fútbol mundial pero sin un Mundial.
Kane llega al Mundial 2026 con varias estadísticas en su contra: nunca ganó un torneo con su selección, perdió dos finales europeas y, hasta hace un año, no había ganado ni un trofeo con un club.
Es, en muchos sentidos, el espejo invertido del Messi pre-Qatar: un goleador histórico con récords individuales que no pudo levantar la copa más importante.
El paralelismo tiene un peso adicional. Messi, en 2022, consiguió cerrar el círculo a los 35 años, con la sensación de que era su última gran oportunidad. Kane juega ahora ese mismo papel a los 32.
Inglaterra no gana un Mundial desde 1966, hace 60 años, y la generación que conduce el capitán inglés tiene en el Mundial 2026 la chance de cerrar una herida histórica. El primer paso ya lo dio.