19/06/2026 - Edición Nº1228

Internacionales

Concientización global

Cuando el cuerpo se convierte en campo de batalla durante una guerra

19/06/2026 | Cada 19 de junio, el mundo recuerda a quienes sufrieron violencia sexual durante conflictos armados y exige medidas para prevenir estos crímenes.



La guerra no solo se libra con armas. En muchos conflictos, la violencia sexual ha sido utilizada durante décadas como una estrategia para sembrar terror, desplazar comunidades, castigar poblaciones y destruir el tejido social. Cada 19 de junio, el mundo conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, una fecha destinada a visibilizar una de las formas más crueles y silenciosas de la violencia en tiempos de guerra.

La jornada fue establecida por la Organización de las Naciones Unidas en 2015 y recuerda la aprobación de una resolución histórica que condenó el uso sistemático de agresiones sexuales como táctica bélica. Desde entonces, el objetivo es dar voz a las víctimas, promover la rendición de cuentas y reforzar los mecanismos de protección en zonas de conflicto.


Organismos internacionales buscan fortalecer los mecanismos de protección y asistencia para las víctimas

Una práctica tan antigua como las guerras

Aunque en los últimos años el tema ganó mayor visibilidad internacional, la violencia sexual ha acompañado a los conflictos armados desde la antigüedad. Sin embargo, durante mucho tiempo fue considerada una consecuencia inevitable de la guerra y no un crimen específico.

Los conflictos de finales del siglo XX marcaron un punto de inflexión. Las atrocidades cometidas durante las guerras de los Balcanes y el genocidio de Ruanda llevaron a la comunidad internacional a reconocer que las violaciones masivas podían constituir crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad e incluso actos de genocidio.

A partir de esos antecedentes surgieron tribunales internacionales que sentaron precedentes históricos y ayudaron a transformar la manera en que el mundo aborda estos delitos.

Las mujeres, las principales víctimas

Las mujeres y las niñas representan la mayoría de las víctimas, aunque los hombres, los niños y las personas de distintas identidades de género también pueden sufrir este tipo de violencia.

Las consecuencias van mucho más allá del ataque físico. Muchas personas sobreviven con traumas psicológicos profundos, embarazos forzados, enfermedades, estigmatización social y dificultades para reconstruir sus vidas incluso años después de terminado el conflicto. En numerosos casos, las víctimas enfrentan además el rechazo de sus propias comunidades, lo que multiplica el impacto de la violencia sufrida.

Los conflictos actuales mantienen la alarma

Las denuncias continúan apareciendo en distintas regiones del mundo. Organismos internacionales han advertido sobre casos documentados en conflictos recientes y actuales, incluidos los de Sudán, República Democrática del Congo, Ucrania y zonas de Oriente Medio.

La dificultad para acceder a las áreas de combate, el miedo a denunciar y la falta de sistemas judiciales eficaces hacen que muchos casos nunca lleguen a registrarse oficialmente. Por eso, especialistas sostienen que las cifras conocidas representan solo una parte del problema real.


La reparación y el acceso a la justicia continúan siendo uno de los mayores desafíos en las zonas afectadas por la guerra.

Justicia y reparación, una deuda pendiente

A pesar de los avances legales internacionales, la impunidad sigue siendo uno de los principales obstáculos. Muchas víctimas esperan durante años una investigación o una condena, mientras que otras nunca obtienen reconocimiento oficial por lo ocurrido.

El Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos busca recordar que detrás de cada estadística hay historias de vida marcadas para siempre. También plantea un desafío global: garantizar que estos crímenes no queden ocultos entre los combates y que las víctimas encuentren protección, asistencia y justicia.