Durante meses logró mantenerse oculto, cambiando de refugio y moviéndose con cautela por el norte del conurbano. Pero la investigación sobre sus movimientos, sus vínculos y hasta sus operaciones bancarias terminó cerrando el cerco. Así cayó el joven de 23 años acusado de haber cometido uno de los crímenes más brutales de los últimos meses en San Isidro: el asesinato de un jubilado al que habría matado para evitar ser reconocido.
La detención fue concretada por efectivos del Departamento Federal de Investigaciones (DFI) de la Policía Federal en la localidad de Matheu, partido de Escobar, donde el sospechoso se ocultaba tras permanecer prófugo desde febrero.
La secuencia que hoy lo tiene detenido comenzó el 4 de febrero en una vivienda de Las Lomas, en el partido de San Isidro.
Según la reconstrucción judicial, el acusado ingresó a la casa con fines de robo y se encontró con el dueño de la propiedad, un jubilado de 72 años. Una vez adentro, lo redujo, lo maniató y comenzó a golpearlo violentamente para exigirle dinero y objetos de valor.

La investigación sostiene que el atacante logró apoderarse de una importante suma de dólares y varias joyas. Sin embargo, el asalto dio un giro aún más violento cuando advirtió que la víctima podía identificarlo.
Ese dato resultó decisivo: el sospechoso era hijo de la ama de llaves de la casa y conocía tanto el inmueble como a su propietario. Para los investigadores, ese vínculo explica por qué, tras el robo, decidió asesinar al hombre de una puñalada en el cuello.
Después del crimen, el sospechoso escapó hacia la villa La Cava, en Beccar, donde -según la pesquisa- les relató a vecinos lo ocurrido y reveló que la vivienda todavía tenía objetos de valor.
Esa confesión derivó en una segunda escena delictiva. Dos hombres y una mujer fueron hasta la casa del jubilado y, al encontrar el cadáver, aprovecharon para continuar el saqueo antes de escapar.
Los tres fueron detenidos poco después por efectivos de la Policía bonaerense, pero el presunto autor material del homicidio siguió prófugo.
Con intervención de la UFI N°1 de San Isidro, a cargo de la fiscal Cecilia Chaieb, la División Homicidios de la Policía Federal comenzó una búsqueda enfocada en su círculo íntimo.
Los investigadores detectaron que el prófugo mantenía una relación con una mujer domiciliada en Escobar. A partir de allí, analizaron domicilios vinculados a ella y reconstruyeron movimientos financieros que lo ubicaban repetidamente en esa zona.
El seguimiento incluyó tareas de vigilancia encubierta durante varios días. Finalmente, el operativo dio resultado cuando los agentes lograron identificar al sospechoso saliendo de una de las viviendas bajo observación.
La captura se concretó en la vía pública, en la intersección de Honorio Pueyrredón y Apatamas, en Matheu.
El joven, de nacionalidad argentina, quedó detenido y a disposición de la Justicia. Ahora enfrenta una imputación por homicidio agravado criminis causae, una figura penal que contempla los casos en los que el asesinato se comete para facilitar otro delito o asegurar su impunidad.
Para los investigadores, esa fue precisamente la lógica del crimen: no mató para robar, sino para silenciar a la única persona que podía señalarlo sin margen de error.