Lo que había comenzado como el regreso a casa de un padre y su hijo terminó convertido en una escena de terror. Bastian Figueroa, un adolescente de 14 años con autismo, quedó en medio de una feroz persecución policial en el oeste del conurbano y recibió un balazo en la cara mientras viajaba en moto junto a su papá.
El dramático episodio se desató tras un robo a mano armada en Castelar y culminó en Ituzaingó con un tiroteo, un choque y dos delincuentes detenidos.
La secuencia comenzó en Castelar Norte, en jurisdicción de la Comisaría 7ª, cuando dos delincuentes armados interceptaron a una mujer de 46 años y le robaron su Toyota Etios gris bajo amenazas de muerte.
Tras el alerta al 911, los sospechosos escaparon a toda velocidad por la colectora del Acceso Oeste en dirección a Luján. Minutos después, efectivos del Comando de Patrullas de Ituzaingó montaron un operativo cerrojo para interceptarlos.
El auto robado fue finalmente localizado a la altura de la colectora y De la Chacarera, donde un patrullero logró cerrarle el paso. Acorralados, los asaltantes eligieron una salida extrema: disparar.
Sin descender del vehículo y a muy corta distancia, los delincuentes abrieron fuego contra el móvil policial. Los disparos impactaron contra el parabrisas y la cabina del patrullero.
En medio de ese intercambio quedó Bastian, que circulaba junto a su padre sobre una moto Rouser 250. Uno de los proyectiles atravesó su casco de seguridad y le impactó en el pómulo derecho.
El dato que estremece a los investigadores es que el casco fue determinante: amortiguó la velocidad del disparo y evitó una lesión fatal.
A pesar de la gravedad de la herida, el adolescente permaneció consciente y pudo ser asistido en el lugar por personal médico de emergencia.
Bastian fue trasladado inicialmente al Hospital Posadas y luego derivado al Hospital Garrahan, donde fue sometido a una cirugía de urgencia para extraer esquirlas del proyectil.
Según fuentes médicas, el adolescente permanece fuera de peligro, aunque deberá afrontar futuras intervenciones reconstructivas en el maxilar debido a las secuelas del impacto.
La persecución terminó pocas cuadras después, cuando el Toyota robado chocó durante la fuga en el cruce de Colectora y Del Prado. Allí fueron detenidos los dos sospechosos, ambos domiciliados en Ituzaingó. El conductor, identificado como M.R., tiene 25 años, mientras que su acompañante, L.R., tiene 33.
Dentro del vehículo, la Policía secuestró un revólver calibre .38 que habría sido utilizado tanto para atacar a los efectivos como para herir al adolescente.
La investigación quedó a cargo de la UFI Descentralizada N°2 de Ituzaingó, conducida por el fiscal Lucio Rivero.
Más allá del episodio de este jueves, la causa podría escalar. La Justicia sospecha que los detenidos no actuaban de manera aislada.
Los investigadores analizan evidencias que los vincularían con la llamada “Banda del Ariete”, una organización delictiva señalada por cometer violentas entraderas en la zona oeste mediante una modalidad tan brutal como efectiva: derribar puertas y accesos con objetos pesados para irrumpir en viviendas.