La noticia de la irrupción de Nike en el pádel generó un fuerte impacto en el circuito internacional. La multinacional confirmó que lanzará su primera colección en 2027, y eligió a Agustín Tapia como su jugador insignia para posicionarse en un mercado que ya supera los 6.000 millones de euros.
El problema es que el N° 1 del mundo tiene un contrato vigente con la empresa NOX hasta 2028, firmado tras varias renovaciones que consolidaron al argentino como emblema de la marca española. Desde 2017, NOX -que se especializa en paletas e indumentaria de pádel- lo acompañó en su salto a Europa y en su meteórica carrera, incluyendo el título en el Madrid Master 2019, donde se convirtió en el campeón más joven de la historia.
El fundador de NOX, Jesús Ballvé, confirmó el interés de Nike pero fue categórico: “Agus no se va de NOX. Tiene contrato hasta finales de 2028”. La cláusula de penalización por ruptura es muy alta, y el vínculo emocional entre jugador y marca refuerza la resistencia a una salida anticipada.
Sin embargo, Ballvé dejó abierta la puerta a una alianza estratégica: Tapia podría seguir utilizando su pala NOX mientras viste ropa y calzado Nike. Este modelo híbrido permitiría a la multinacional ingresar al pádel sin romper el contrato, aunque requeriría de un acuerdo a tres bandas que satisfaga a todas las partes.
El desembarco de la pipa más famosa con el catamarqueño como embajador tendría un impacto mediático global, similar al que la marca logró con figuras como Cristiano Ronaldo o Carlos Alcaraz, aunque lejos, claro está, de los números que logró gracias a la asociación con Michael Jordan. Para el pádel, significaría un salto de visibilidad y profesionalización, consolidando al argentino como referente internacional y marcando un antes y un después en la historia del deporte.
El propio Agustín reaccionó a los rumores con prudencia pero ilusión: “Me enteré por las redes sociales… Que una marca tan importante se interese por mí y por nuestro deporte es muy positivo. Sería un sueño hecho realidad”. Al mismo tiempo, aclaró que no hay nada concreto y que cualquier negociación con una multinacional es “muy difícil de lograr”.