21/06/2026 - Edición Nº1230

Internacionales

Alerta sanitaria

Congo sigue sumando muertes por ébola y la región teme una nueva expansión

19/06/2026 | La epidemia ya dejó cientos de fallecidos, cruzó fronteras y enfrenta graves obstáculos para ser contenida.



La República Democrática del Congo atraviesa una de las peores emergencias sanitarias de los últimos años. El número de casos confirmados de ébola llegó a 896, mientras que las muertes ascendieron a 232. Solo en las últimas 24 horas se registraron 21 nuevos contagios y seis fallecimientos, una señal de que la enfermedad sigue expandiéndose en las comunidades afectadas.

Lo que más preocupa a los especialistas es que la curva de infecciones continúa creciendo semana tras semana. Las autoridades advierten que la transmisión sigue activa y que, sin medidas rápidas y eficaces, el virus podría llegar a nuevas regiones del país.


Campañas de concientización comunitaria buscan combatir la desinformación y promover medidas de prevención entre la población.

Una variante poco común y más difícil de combatir

El brote actual está provocado por la variante Bundibugyo, una de las cepas más raras del virus del ébola. A diferencia de otras variantes para las que existen vacunas aprobadas, en este caso no hay inmunizaciones específicas disponibles, lo que complica enormemente la respuesta sanitaria.

La epidemia fue detectada oficialmente en mayo, pero los investigadores creen que llevaba varias semanas circulando antes de ser identificada. Desde entonces, los casos se multiplicaron de forma acelerada.


La provincia de Ituri se convirtió en uno de los principales focos del brote, en una región afectada por conflictos armados y desplazamientos masivos.

Guerra, desplazados y desconfianza

La mayoría de los contagios se concentra en la región de Ituri, una zona golpeada por décadas de violencia armada. Allí viven cientos de miles de desplazados internos que suelen habitar campamentos superpoblados con acceso limitado a agua potable y atención médica.

Los equipos de salud enfrentan además un problema adicional: la desconfianza de parte de la población. En varias zonas se registraron ataques contra trabajadores sanitarios y brigadas encargadas de realizar entierros seguros. También circula desinformación que dificulta el rastreo de contactos y el aislamiento de los enfermos.

Según estimaciones recientes, decenas de miles de personas podrían haber estado expuestas al virus, pero solo una pequeña parte está siendo monitoreada por las autoridades.

La enfermedad ya cruzó la frontera

El brote dejó de ser un problema exclusivamente congoleño. Uganda confirmó 19 casos y dos muertes, la mayoría vinculados a personas que llegaron desde el Congo. Aunque por ahora la situación parece más controlada en territorio ugandés, los organismos internacionales mantienen una vigilancia constante.

La expansión regional encendió alarmas en distintos países. Estados Unidos activó más de 100 millones de dólares en fondos de emergencia para reforzar la vigilancia epidemiológica, los laboratorios, el rastreo de contactos y la atención médica.


Centro de tratamiento de ébola en el este de la República Democrática del Congo, donde equipos médicos atienden a pacientes bajo estrictos protocolos de bioseguridad.

El fantasma de las grandes epidemias

El ébola fue identificado por primera vez en 1976, precisamente en territorio congoleño. Desde entonces, el país sufrió múltiples brotes, incluido el de Kivu entre 2018 y 2020, que provocó más de 3.400 casos y se convirtió en la segunda epidemia más grande de la historia después de la registrada en África occidental entre 2014 y 2016, cuando murieron más de 11.000 personas.

Aunque el escenario actual todavía está lejos de aquellas cifras, los expertos advierten que la combinación de conflictos armados, movilidad constante de la población, falta de recursos y ausencia de vacunas específicas podría convertir esta crisis en una de las más difíciles de controlar de las últimas décadas.