Un nuevo informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA) muestra que la actividad fabril volvió a retroceder en mayo y acumula señales de estancamiento. Los sectores vinculados al consumo masivo, la construcción y los bienes industriales aparecen entre los más afectados, mientras crece la preocupación por el empleo y la competencia importada.
La recuperación industrial que esperaba buena parte del sector privado sigue sin aparecer. En abril, según los últimos datos publicados por el INDEC, la producción industrial registró una baja de 2,8% interanual y retrocedió 2,1% respecto de marzo. Con este resultado, acumula una caída de 2,4% en los primeros cuatro meses del año.
Según el último informe del Centro de Estudios de la UIA, la actividad manufacturera registró una caída cercana al 5% interanual en mayo y de 0,8% en la comparación mensual, profundizando un escenario que ya se extiende desde mediados de 2025.
La producción industrial continúa atravesando una marcada heterogeneidad. Mientras algunas actividades vinculadas al agro, la molienda de oleaginosas, la refinación de petróleo y determinados segmentos de alimentos lograron sostener niveles de actividad, gran parte del entramado fabril sigue operando por debajo de los registros de años anteriores.
Entre los rubros más golpeados aparecen los materiales para la construcción, la siderurgia, la petroquímica, el caucho y plástico, además de sectores sensibles a la caída del consumo interno como textiles, indumentaria, calzado y electrónica. A esto se suma una creciente presión de productos importados que, según la entidad, afecta especialmente a las ramas manufactureras orientadas al mercado local.
Informe Industrial Nº5 - 2026 CEU UIA 🧮
— UIA (@UIAok) June 18, 2026
Estimación CEU: Las estimaciones preliminares para el mes de mayo anticipan una nueva caída interanual de la actividad industrial (en torno a -5% i.a. y de -0,8% respecto a abril).
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La preocupación no se limita a la producción. Los datos relevados por la UIA muestran que una proporción significativa de empresas registró retrocesos en ventas, exportaciones y empleo durante los primeros meses del año. Más de un tercio de las compañías consultadas informó caídas en su nivel de actividad y casi la mitad señaló un deterioro en las ventas internas.
En la central fabril observan que la desaceleración del consumo, el elevado costo financiero y la apertura comercial están configurando un escenario complejo para las pequeñas y medianas empresas. La situación resulta particularmente delicada para los sectores intensivos en mano de obra, donde la pérdida de rentabilidad comienza a reflejarse en menores contrataciones y ajustes de personal.
El informe también advierte que la industria permanece por debajo de los niveles de actividad observados en 2022 y que la recuperación continúa siendo muy desigual entre sectores. Aquellas actividades vinculadas a la energía y al complejo agroexportador muestran un desempeño relativamente mejor, mientras que las cadenas asociadas al consumo doméstico siguen sin encontrar una tendencia sostenida de crecimiento.
En este contexto, la conducción de la UIA insiste en la necesidad de avanzar en reformas que mejoren la competitividad sistémica de la producción nacional. Entre los principales reclamos figuran la reducción de la presión tributaria, mejoras en infraestructura, menores costos logísticos y acceso al financiamiento para las empresas productivas.
La foto que deja el informe del CEU es la de una industria que aún no logra consolidar una recuperación, pese a la estabilización macroeconómica y la desaceleración inflacionaria. Con consumo débil, importaciones en aumento y empleo bajo presión, el sector manufacturero enfrenta uno de los desafíos más complejos desde el inicio del nuevo ciclo económico.
Desde la asunción de Javier Milei, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), cerraron 26.448 empresas, constituyendo la peor baja en los primeros 28 meses de un gobierno. En promedio, cada día desde que gobierna Milei, 31 empresas bajaron sus persianas.

El 13% del total, esto es unas 3.393 compañías, de las que cerraron pertenecían al sector industrial. Esto implica una baja del 6,8% en la cantidad de empresas industriales existentes.
A su vez, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, desde noviembre de 2023 a marzo de 2026, se destruyeron 216.643 puestos en el sector privado.
El 36% de los empleos perdidos pertenecían al rubro manufacturero, siendo el más afectado de todos los sectores, con un total de 78.181 puestos de trabajo menos. De este modo, se perdió el 6,5% del empleo industrial.
Hace 17 meses que el empleo industrial cae.
