19/06/2026 - Edición Nº1228

Opinión


Caso Adorni

El peronismo entre la colaboración y el abandono

19/06/2026 | La discusión sobre el jefe de Gabinete refleja una tensión que aparece con frecuencia dentro del peronismo desde la llegada de Milei al poder.



El avance de las denuncias contra Manuel Adorni encontró al peronismo discutiendo cómo administrar políticamente la crisis. La coincidencia respecto de la necesidad de investigar el caso convive con posiciones muy distintas sobre los pasos a seguir en el Congreso y sobre la conveniencia de acelerar o no una definición.

Mientras algunos sectores impulsan una ofensiva parlamentaria que desemboque en la salida del funcionario, otros, algunos de ellos gobernadores y legisladores con responsabilidades de gestión, observan el escenario con más cautela. El resultado es una oposición que comparte críticas hacia el Gobierno, pero que interpreta de manera diferente cuál es la forma más eficaz de capitalizar el desgaste oficialista. O quizás simplemente colaboran con el gobierno.

Los gobernadores y la lógica de la negociación

Entre quienes observan el caso con más cautela aparecen varios de los gobernadores peronistas que mantienen diálogo permanente con la Casa Rosada. Osvaldo Jaldo en Tucumán, Raúl Jalil en Catamarca, Gustavo Sáenz en Salta —aunque no es formalmente peronista, suele integrar este grupo de gobernadores dialoguistas— y en ocasiones también Ricardo Quintela cuando se trata de cuestiones vinculadas a recursos para La Rioja. Todos ellos tienen motivos concretos para evitar que el conflicto alrededor de Adorni se convierta en una ruptura absoluta con el Gobierno.

La discusión pasa por fondos, obras, programas provinciales y negociaciones legislativas que continúan abiertas. En ese esquema, la situación de Adorni se transforma en una pieza más dentro de una relación política mucho más amplia. Ninguno de estos gobernadores salió a encabezar los pedidos de destitución y varios de sus legisladores se muestran dispuestos a negociar cada votación por separado.

Diego Santilli con Raúl Jalil

El kirchnerismo y la ofensiva parlamentaria

En el otro extremo se ubican los sectores más identificados con el kirchnerismo. Legisladores cercanos a Cristina Kirchner, Máximo Kirchner, Wado de Pedro, Germán Martínez en Diputados y José Mayans en el Senado vienen impulsando una estrategia mucho más agresiva frente al Gobierno. Allí se concentran los pedidos de interpelación, las denuncias públicas y la intención de convertir el caso Adorni en un símbolo del deterioro moral del mileísmo.

Axel Kicillof también se movió en esa dirección. Aunque no participa de la dinámica parlamentaria cotidiana, sus declaraciones sobre el tema buscaron instalar la idea de que existe una doble vara cuando las sospechas recaen sobre dirigentes libertarios.

Para este sector, el conflicto ofrece una oportunidad política difícil de desaprovechar: cuestionar precisamente uno de los principales activos discursivos de Milei.

Los que creen que Adorni les conviene

Existe además una tercera mirada que atraviesa tanto al kirchnerismo como a sectores más moderados del peronismo. Algunos dirigentes sostienen en privado que la salida de Adorni podría terminar siendo funcional al Gobierno.

El argumento es bastante pragmático. Si Milei reemplaza a su funcionario más cuestionado, podría presentar la crisis como un episodio cerrado y recuperar iniciativa política. En cambio, mientras Adorni permanezca en el cargo, cada nueva revelación, cada documento y cada discusión parlamentaria vuelve a colocar al oficialismo a la defensiva.

Varios dirigentes cercanos a gobernadores, algunos referentes del Frente Renovador vinculados a Sergio Massa e incluso legisladores del bloque de Unión por la Patria comparten esta lectura. No se trata de defender a Adorni. Se trata de evitar regalarle al Gobierno una salida ordenada de una crisis que sigue generándole costos.

La continuidad de Adorni genera un escenario diferente. Cada nueva revelación, cada documento, cada video y cada discusión parlamentaria vuelve a colocar el tema en la agenda pública y obliga a la Casa Rosada a dedicar tiempo y energía a su defensa.

Un debate que atraviesa a toda la oposición

La discusión sobre Adorni refleja una tensión que aparece con frecuencia dentro del peronismo desde la llegada de Milei al poder. Conviven quienes entienden la política como una sucesión de confrontaciones directas y quienes privilegian estrategias de desgaste más prolongadas. Conviven también dirigentes enfocados en la disputa nacional y gobernadores que deben administrar relaciones cotidianas con el Poder Ejecutivo.

El caso reúne todas esas tensiones en una misma escena. Por eso la discusión sobre el futuro de Adorni termina funcionando también como una discusión sobre las formas de hacer oposición.

Un conflicto que sigue abierto

La Casa Rosada enfrenta una situación incómoda, pero todavía conserva margen para administrar la crisis. La oposición, por su parte, dispone de una oportunidad política evidente, aunque sigue debatiendo cuál es la mejor manera de aprovecharla.

Mientras tanto, el caso continúa produciendo efectos sobre el sistema político. Los gobernadores negocian, los bloques parlamentarios cuentan votos, el oficialismo busca sostener a uno de sus funcionarios más importantes y el peronismo intenta decidir si le conviene acelerar el desenlace o dejar que el desgaste siga acumulándose dentro del propio Gobierno.

Esa discusión probablemente acompañe las próximas semanas. Porque alrededor de Adorni ya no se debate solamente la situación de un funcionario. También se debate qué estrategia resulta más eficaz frente a un gobierno que convirtió el conflicto permanente en una de sus principales herramientas políticas.

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