19/06/2026 - Edición Nº1228

Entretenimiento

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Toy Story 4 escondió un homenaje secreto a la mujer que salvó a Pixar

19/06/2026 | A finales de los 90, antes del estreno de Toy Story 2, un error borró por completo la película que fue salvada por Galyn Susman.



Las producciones de Pixar son ampliamente reconocidas por ocultar sutiles referencias, guiños y elementos ocultos destinados a los espectadores más atentos. Sin embargo, en Toy Story 4, el estudio decidió incluir un detalle en segundo plano que va más allá del simple entretenimiento de los fanáticos.

En una de las secuencias de la película, específicamente cuando Bo Peep es trasladada en una caja  de donaciones, se puede apreciar que la patente del vehículo que la lleva tiene la inscripción “RMR F97”. Detrás de esta aparente combinación aleatoria de letras y números se esconde el homenaje a uno de los episodios más estresantes en la historia de la animación.

Para comprender el verdadero significado de este código es necesario retroceder hasta el año 1997, en pleno proceso de desarrollo de Toy Story 2. En aquel entonces, un miembro del equipo técnico ejecutó por accidente el comando informático de eliminación rápida en los servidores principales de la compañía.

En cuestión de segundos, el sistema comenzó a borrar de forma masiva los modelos de los personajes, los escenarios virtuales y secuencias enteras de animación que ya estaban completamente terminadas. Debido a un fallo imprevisto en los sistemas de copia de seguridad del estudio, Pixar estuvo a punto de perder de manera irreversible cerca del noventa por ciento de todo el largometraje.

Cuando el pánico generalizado se había apoderado de las oficinas ante la inminente pérdida de diez meses de trabajo, la solución llegó gracias a una circunstancia particular. Una de las empleadas de la firma, Galyn Susman, había sido madre recientemente y se encontraba con licencia por maternidad. Para que pudiera continuar desempeñando sus labores desde su hogar de forma remota, la empresa le había instalado una computadora equipada con herramientas de animación avanzadas, a la cual le enviaban actualizaciones periódicas con los archivos de la película.

Al recordar este crucial detalle, los directivos y técnicos del estudio acudieron rápidamente a la residencia de Susman con la esperanza de encontrar un back up. Tras trasladar los discos duros externos de regreso a la sede de Pixar y verificar la integridad de los datos, el equipo técnico descubrió con alivio que la versión guardada en la computadora hogareña de la animadora apenas tenía dos semanas de antigüedad. Gracias a este fortuito respaldo, el equipo de producción solo tuvo que rehacer el trabajo correspondiente a esos últimos quince días, salvando el proyecto de una cancelación definitiva.


Galyn Susman.

Veintidós años después de aquel angustiante incidente que puso en jaque el futuro financiero de la compañía, los realizadores de la cuarta entrega decidieron inmortalizar la anécdota en la patente del coche. La matrícula “RMR F97” hace alusión directa al comando informático (“rm -r -f”) de borrado completo que desató el caos en los servidores de la empresa, mientras que el número final rinde cuenta del año exacto en que la producción estuvo al borde de la desaparición total. 

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