20/06/2026 - Edición Nº1229

Política

Claves jurídicas

La Corte dejó firme la condena por la muerte del hijo de Federico Storani

19/06/2026 | El máximo tribunal rechazó el último recurso presentado por la defensa del acusado y confirmó la pena por la tragedia ocurrida en el Delta del Tigre en 2016.



Diez años después de una de las tragedias náuticas más conmocionantes de la última década, la Corte Suprema de Justicia cerró definitivamente el caso por la muerte de Manuel Storani, hijo del histórico dirigente radical Federico Storani, al dejar firme la condena a nueve años de prisión contra Pablo Torres Lacal.

Con la decisión adoptada por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quedó agotada la vía recursiva y la sentencia podrá ejecutarse de manera definitiva. El máximo tribunal rechazó la queja presentada por la defensa y confirmó así el recorrido judicial que ya había sido validado por los tribunales bonaerenses.

La resolución marca el punto final de una causa que atravesó distintos gobiernos, múltiples instancias judiciales y mantuvo durante años el reclamo de justicia de una de las familias más reconocidas del radicalismo argentino.

Una tragedia que conmocionó al país

La tragedia ocurrió durante la medianoche del 31 de marzo de 2016 en el Canal Vinculación, en el Delta de TigreManuel Storani, de apenas 14 años, navegaba junto a su madre, Ángeles Albarracín, y otras personas a bordo de la lancha Mad II cuando la embarcación fue embestida por la Shark II, conducida por Torres Lacal.

Como consecuencia del impacto murieron Manuel, su madre y Francisco Javier Gotti, uno de los ocupantes de la embarcación conducida por el condenado. El caso generó una enorme repercusión pública no sólo por la magnitud de la tragedia sino también por la insistencia de Federico Storani, quien durante años reclamó avances judiciales y sostuvo que los hechos no podían ser considerados un simple accidente.

La discusión que atravesó todo el juicio

Uno de los puntos centrales del proceso fue determinar si la conducta de Torres Lacal debía ser considerada un hecho culposo o si existían elementos suficientes para atribuirle una conducta dolosa. Durante el juicio oral, la defensa sostuvo que se había tratado de un accidente inevitable. Sin embargo, los jueces concluyeron que las circunstancias acreditadas durante el debate excedían el marco de una imprudencia común.

Pablo Torres Lacal.

La reconstrucción realizada en el expediente determinó que la embarcación apareció a gran velocidad y de manera sorpresiva, provocando un impacto devastador sobre el sector donde se encontraban Manuel Storani y su madre. Los testimonios incorporados al proceso también describieron comportamientos imprudentes de parte de los ocupantes de la embarcación antes del choque, elementos que fueron considerados por los magistrados al momento de evaluar la responsabilidad penal.

Diez años de recorrido judicial

La condena quedó firme luego de atravesar todas las instancias previstas por el sistema judicial. En 2023, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 de San Isidro condenó a Torres Lacal a nueve años de prisión por homicidio simple. Posteriormente, el fallo fue confirmado por el Tribunal de Casación Penal bonaerense y, en octubre de 2025, por la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.

La intervención de la Corte Suprema representaba la última oportunidad procesal para revertir la condena. Con el rechazo del recurso extraordinario, los jueces del máximo tribunal dejaron sin efecto cualquier posibilidad de revisión y habilitaron la ejecución definitiva de la pena.

Un cierre judicial con impacto político y humano

Aunque el expediente llega ahora a su fin, la decisión tiene una dimensión que excede el caso penal. La muerte de Manuel Storani se convirtió con el paso de los años en una causa emblema para quienes reclaman mayores controles sobre la navegación recreativa en los cursos de agua del país.

La resolución de la Corte representa el cierre institucional de una historia marcada por el dolor de las víctimas, una extensa disputa judicial y una búsqueda de justicia que se prolongó durante una década. Con la condena firme, el caso queda definitivamente incorporado a la jurisprudencia sobre responsabilidad penal en tragedias náuticas y pone punto final a uno de los procesos más resonantes de los últimos años.