El Living de NewsDigitales recibió a Diego Marchioni, fundador de DGM Pinto, una empresa que nació hace 25 años con trabajos de pintura y que hoy se convirtió en una de las firmas de construcción con mayor presencia en la provincia de Buenos Aires.
Pero detrás de las grandes obras, los Martín Fierro y los famosos, sigue estando el mismo hombre que comenzó con una bicicleta, un pincel y muchas ganas de progresar.
"Si volviera a nacer elegiría exactamente la misma profesión", aseguró durante la charla con Aldana San José, mientras repasaba una historia marcada por el esfuerzo, la pasión y la búsqueda constante de nuevos desafíos.

Marchioni recordó que DGM Pinto surgió de manera muy sencilla. Las siglas corresponden a su nombre y apellido, mientras que el "Pinto" hace referencia a la actividad con la que empezó allá por el año 2000.
Los primeros trabajos fueron en consorcios y viviendas particulares. Con el tiempo llegaron las recomendaciones, el famoso boca a boca y la posibilidad de transformarse en proveedor del Estado. "Uno entra a las casas, entra a las familias y va construyendo relaciones. Eso es lo más lindo que tiene este oficio", explicó.
A partir de allí la empresa fue creciendo, incorporando nuevos rubros y formando equipos especializados para cada necesidad.
La vida le tenía preparada una sorpresa inesperada. A través de la periodista Nancy Duré llegó el contacto con APTRA y conoció a Luis Ventura, con quien terminó construyendo una relación que trascendió lo profesional. "Lo admiro muchísimo. Es una persona generosa y con grandes códigos", sostuvo.

Uno de los momentos más especiales de esa relación fue cuando recibió el pedido para colaborar con la Casa del Teatro, que llevaba diez meses sin servicio de gas.
Junto a su equipo logró resolver el problema en apenas diez días y devolverle la normalidad a un edificio histórico donde viven numerosos artistas. "Fue una obra solidaria y una experiencia muy movilizadora", recordó.
Gracias a los vínculos generados en el ambiente artístico, comenzaron a aparecer nuevos clientes. Tartu, Mariana Brey, Guido Záffora y otras figuras confiaron en su trabajo.
De hecho, fue el propio Tartu quien lo bautizó con una frase que todavía lo acompaña. "Me dijo 'el constructor de los famosos' y el apodo quedó", contó entre risas.

Aunque reconoce tener un costado "cholulo", Marchioni asegura que todavía se sorprende cuando participa de las galas de los Martín Fierro y comparte momentos con figuras que antes veía solamente por televisión.
Hincha fanático del Ciclón, otro de sus grandes orgullos fue poder realizar obras para San Lorenzo. Trabajó en distintos sectores de la Ciudad Deportiva y vivió uno de los momentos más emocionantes cuando el nombre de su empresa apareció en las pantallas del estadio. "Mis hijos me señalaban y me decían: 'Papá, ahí está DGM Pinto'. Fue el sueño del pibe", confesó.
Para él, más allá de las gestiones o los dirigentes, haber dejado una huella en el club de sus amores es algo que lo acompañará para siempre.
A pesar de una agenda cargada y de los constantes viajes por trabajo, Marchioni asegura que la familia es su prioridad. Padre de Maya y Valentino, disfruta de compartir tiempo con ellos, ya sea en una salida al teatro con su hija o en una tarde de cancha junto a su hijo.
"Ellos saben que nada de esto llegó de casualidad. Detrás hay muchos años de trabajo y sacrificio", afirmó.

Después de 25 años de trayectoria, Diego Marchioni todavía mantiene intactas las ganas de seguir creciendo. Sueña con llevar DGM Pinto a otros países de la región y abrir nuevos mercados.
Sin embargo, su principal consejo para quienes recién empiezan sigue siendo el mismo que lo acompañó durante toda su vida. "Muchas veces te caés y pensás en abandonar. Pero siempre sale el sol. Si hacés las cosas bien y tenés convicción, las oportunidades vuelven a aparecer", aseguró.
Aquel chico que recorría las calles de La Plata con una bicicleta para hacer trabajos de pintura jamás imaginó que un día compartiría galas con figuras de la televisión, trabajaría para instituciones emblemáticas o vería el nombre de su empresa en la pantalla de San Lorenzo.
Pero si algo aprendió en estos 25 años, es que los sueños, con esfuerzo y perseverancia, también se construyen.