El incendio forestal que avanza sobre Cafayate encendió la alarma en Salta no solo por la magnitud del daño ambiental, sino también por el lugar donde se desarrolla: una de las regiones turísticas y vitivinícolas más emblemáticas del país. En apenas unos días, el fuego consumió cerca de 200 hectáreas y dejó un escenario que preocupa a autoridades, productores y vecinos.
Las llamas afectan principalmente la zona cercana al aeródromo y al parque de paneles solares de la localidad, situada a unos 200 kilómetros al suroeste de la capital salteña, en pleno corazón de los Valles Calchaquíes. El principal factor que complicó el combate fue el viento Zonda, cuyas ráfagas intensificaron el avance del fuego y dificultaron el trabajo de los brigadistas.
Juan Ignacio Vilchez, subsecretario de Defensa Civil de Salta, explicó que el incendio mantiene un perímetro muy amplio, aunque parte del frente avanzó hacia sectores con menor densidad vegetal. Según advirtió, la contención total todavía está lejos y el operativo podría extenderse durante varios días más, condicionado por la evolución del clima.
Ante la gravedad de la situación, el Concejo Deliberante de Cafayate declaró la emergencia ambiental por un plazo de 18 meses. La medida apunta a reforzar herramientas de prevención y recuperación tras el daño provocado por el fuego.
Incendio en Cafayate: Buscan contenerlo y evitar que llegue a las casas
— NEA HOY (@neahoycom) June 19, 2026
El ministro de Seguridad de Salta, Gaspar Solá, dio a conocer, al igual que el jefe de Bomberos Voluntarios de Cafayate, que son alrededor de 200 las hectáreas afectadas. pic.twitter.com/BMn8CWLs9J
La ordenanza advierte sobre la pérdida de extensas áreas de bosque nativo y el impacto sobre especies protegidas, entre ellas el algarrobo, considerado de alto valor ecológico en la región. Además, los concejales remarcaron que los incendios ocurrieron pese a las restricciones vigentes sobre quemas a cielo abierto y reclamaron acciones urgentes para frenar nuevos focos.
La preocupación ambiental crece porque el fuego afecta un ecosistema especialmente sensible, donde la regeneración natural puede demandar años.
Frente al avance del incendio, el gobierno salteño emitió una alerta nacional para reforzar el despliegue en la zona. Se espera la llegada de brigadistas y bomberos de otras provincias para ampliar la capacidad operativa en los sectores más comprometidos.
Las autoridades buscan aprovechar una mejora temporal en las condiciones meteorológicas para atacar los focos críticos, aunque el pronóstico sigue siendo determinante. Cada cambio en la intensidad del viento puede alterar por completo la estrategia de combate.
Mientras continúan las tareas de contención, la principal incógnita pasa por saber cuánto más resistirá la zona antes de que el fuego quede finalmente bajo control. Por ahora, en Cafayate, el incendio sigue avanzando y el riesgo permanece latente.