Este sábado se cumple un año del primer "banderazo" realizado en Parque Lezama, una convocatoria que terminó convirtiéndose en la primera gran manifestación del kirchnerismo y del peronismo en rechazo a la condena judicial contra Cristina Kirchner, quien por entonces ya cumplía prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Monserrat.
Aquella concentración, realizada el 20 de junio de 2025 en el marco del Día de la Bandera, reunió a miles de militantes y dirigentes que escucharon un mensaje grabado de la expresidenta y compartieron una jornada que, con el paso de los meses, quedó incorporada al calendario político del espacio. Un año después, la convocatoria vuelve a repetirse en el mismo lugar.
La movilización se produjo apenas días después de la masiva concentración en Plaza de Mayo y fue interpretada por el kirchnerismo como una demostración de apoyo a la ex mandataria frente a la condena en la causa Vialidad y su posterior detención domiciliaria.
En el plano electoral, los libertarios venían de conseguir un importante triunfo en CABA de la mano de Manuel Adorni, pero se aproximaban a un clima adverso en el Congreso y al destape de escándalos como el de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad y la vinculación de José Luis Espert con Fred Machado.
En aquel mensaje difundido desde su departamento, Cristina Kirchner pidió a sus seguidores que dejaran de concurrir a las inmediaciones de San José 1111 y trasladaran las manifestaciones a otros espacios públicos.
"Está lleno de cabezas de tortuga", expresó al referirse al operativo policial desplegado en la zona por decisión del Ministerio de Seguridad.
La expresidenta sostuvo que las vallas colocadas por la Policía Federal habían sido instaladas "sin orden judicial" y afirmó que el objetivo era "provocar conflicto y caos". Al mismo tiempo, destacó que las movilizaciones realizadas hasta ese momento, incluida la de Plaza de Mayo, se habían desarrollado "en paz, con orden y respeto por la propiedad pública y privada".

Uno de los tramos más duros del mensaje estuvo dirigido contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien definió como "una mujer nefasta, capaz de cualquier cosa".
"Su historial lo demuestra, integró todos los gobiernos que terminaron provocando grandes problemas al país y dolores a los argentinos. De la Rúa, Macri y ahora, como frutilla del postre, el de Milei. Mamita, qué currículum", afirmó.
Además, aseguró que Bullrich buscaba "protagonismo" y la calificó como "una gran y absoluta fracasada". "Quiere tapar el desastre económico y social que sufre nuestro país", sostuvo.
Desde el entorno de la ministra evitaron responder públicamente, aunque remarcaron que el operativo de seguridad tenía como objetivo preservar la tranquilidad de la zona y garantizar el orden.

La exvicepresidenta también dedicó gran parte de su intervención a cuestionar la política económica del gobierno de Javier Milei.
En ese contexto, mencionó el aumento de la desocupación en los principales centros industriales del país y advirtió sobre la caída del poder adquisitivo.
"Se suman los salarios congelados, provocando la baja del consumo. Porque a la mayor parte de los trabajadores se les van los salarios en los servicios: luz, gas, transporte, seguros y cuotas de la escuela", señaló.
Asimismo, sostuvo que las cuentas públicas "cada vez necesitan más dólares que no tienen" y comparó la demanda de divisas con "la voracidad de un drogadicto".
La exmandataria también cuestionó el levantamiento del cepo cambiario y aseguró que, en apenas 45 días, habían salido del sistema casi 4.000 millones de dólares. "Estamos al horno", resumió.

Otro de los ejes del discurso estuvo vinculado con el ajuste fiscal y la relación entre la Nación y las provincias. Cristina Kirchner calificó como "muy trucho" al superávit fiscal y sostuvo que el Gobierno mantenía deudas con las administraciones provinciales y había paralizado numerosas obras.
"Desfinancian a la ciencia, la tecnología, la educación, la salud y las universidades. No arreglan las rutas. No construyen una sola obra pública, no hacen nada que sea responsabilidad de la gestión del Estado", afirmó. "La gente no come policías ni a Cristina presa", agregó en otro tramo del mensaje.
Finalmente, concluyó que se trataba de "un modelo insostenible" y sostuvo que la etapa requería "sabiduría, templanza y coraje para organizar, planificar y volver".

Antes del mensaje de la ex presidenta, el titular del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, fue el encargado de abrir el acto en Parque Lezama.
En su discurso llamó a mantener una conducta "ordenada y disciplinada" frente a las "provocaciones, los aprietes y las injustas sentencias".
"Una de las primeras condiciones que necesitamos para reorganizarnos es ser ordenados, disciplinados y tener una conducta inquebrantable", sostuvo.
Además, destacó la movilización realizada dos días antes en Plaza de Mayo y propuso incorporar el 18 de junio como una nueva fecha emblemática para el peronismo.
"Será el día de la dignidad de un pueblo que no se calla cuando se lo quieren llevar puesto y proscribir a su dirigente", afirmó.
Doce meses después de aquella convocatoria que marcó el comienzo de las manifestaciones en rechazo a la condena contra Cristina Kirchner, el kirchnerismo vuelve a reunirse en Parque Lezama.
La reedición del "banderazo" busca recuperar el espíritu de aquella primera concentración que, en el Día de la Bandera de 2025, inauguró una serie de movilizaciones en defensa de la ex presidenta y terminó consolidándose como uno de los hitos políticos más relevantes de ese año para el peronismo.