Cada 20 de junio Argentina recuerda a Manuel Belgrano, creador de la bandera nacional y uno de los grandes protagonistas de la independencia. La fecha coincide con el aniversario de su muerte, ocurrida en 1820, pero también invita a revisar quién fue realmente ese hombre que terminó convirtiéndose en uno de los padres fundadores del país.
Lejos de la imagen estática de los manuales escolares, el escritor e historiador Daniel Balmaceda pasó por El Living de NewsDigitales para presentar su último libro, 'Los años locos de la Argentina', y durante la conversación dejó una serie de reflexiones que ayudan a comprender por qué Belgrano continúa siendo una de las figuras más admiradas de la historia nacional.
Con más de dos décadas dedicadas a la investigación histórica, Balmaceda se ha convertido en uno de los principales divulgadores argentinos gracias a una característica que atraviesa toda su obra: contar el pasado desde los detalles cotidianos, los personajes y las curiosidades que muchas veces no aparecen en los relatos tradicionales. "Quiero transportar al lector al pasado, que pueda vivirlo, sentirlo", explicó durante la entrevista.
Uno de los pasajes más interesantes de la charla llegó cuando Balmaceda reconstruyó la verdadera personalidad de Manuel Belgrano.
"Belgrano, a diferencia de San Martín, no era un militar profesional", explicó. En realidad, había estudiado Derecho en España, pero encontró su verdadera vocación en la economía, disciplina que lo convirtió, a su regreso al Río de la Plata, en uno de los principales especialistas de la época.
Sin embargo, cuando comenzó el proceso revolucionario dejó de lado una carrera que le garantizaba prestigio y estabilidad económica para asumir responsabilidades militares para las que ni siquiera estaba preparado.
Balmaceda recordó un dato que resume el enorme sacrificio personal de Belgrano: antes de comandar tropas tuvo que contratar un profesor particular para aprender a disparar un arma, porque ni siquiera sabía utilizarla. "Tiene un grado de sacrificio y una preocupación por el bien común realmente admirables", sostuvo.
La entrevista también permitió derribar una de las ideas más instaladas en la memoria colectiva.
Aunque la historia recuerda a Belgrano como el creador de la bandera argentina, Balmaceda explicó que los colores celeste y blanco ya existían y eran utilizados por distintos cuerpos militares. La verdadera innovación consistió en convertir ese distintivo en la bandera que identificara a los ejércitos revolucionarios.
Incluso recordó que, cuando Bernardino Rivadavia cuestionó aquella decisión por considerarla inoportuna, Belgrano le respondió mediante una carta señalando que esos colores ya eran utilizados por distintos regimientos. Es decir, no inventó los colores, sino que les dio una identidad nacional.

Otro de los aspectos menos conocidos que destacó Balmaceda es que la creación de la bandera no tuvo el peso simbólico que hoy le asignan los argentinos.
Tras la muerte de Belgrano, en 1821 y 1822 se organizaron homenajes donde amigos y contemporáneos recordaron distintas facetas de su vida. Sin embargo, llamó la atención que prácticamente nadie mencionara la creación de la bandera como uno de sus grandes legados.
"A nadie se le ocurrió destacar ese hecho", explicó el historiador, reflejando cómo la valoración histórica de ciertos acontecimientos cambia con el paso del tiempo.

Durante la entrevista, Balmaceda también repasó su propia historia.
Periodista de formación y escritor por vocación, lleva más de veinte años investigando episodios poco conocidos de la historia argentina. Su método consiste en recuperar detalles cotidianos capaces de acercar al lector a otra época: cómo olía Buenos Aires en 1810, qué comían los protagonistas de la Revolución de Mayo, cómo hablaban o cuáles eran sus costumbres.
Su libro más reciente, 'Los años locos de la Argentina', reconstruye la transformación social y cultural de la década de 1920, cuando los jóvenes comenzaron a construir una identidad propia y las mujeres protagonizaron una profunda revolución en las costumbres, el trabajo y la vida pública.
En este nuevo Día de la Bandera, la figura de Manuel Belgrano vuelve a ocupar un lugar central en la memoria argentina.
Pero, como recordó Daniel Balmaceda en El Living de NewsDigitales, detrás del prócer inmortalizado en los monumentos existió un hombre que dejó de lado su profesión, aprendió desde cero el oficio militar y asumió enormes responsabilidades convencido de que el bien común estaba por encima de cualquier interés personal.
Esa dimensión humana, más que el bronce, es quizás el legado que mejor explica por qué, más de dos siglos después, Belgrano continúa siendo uno de los grandes símbolos de la historia argentina.