La situación de Manuel Adorni volvió a alterar los planes del oficialismo en el Congreso. Mientras el Gobierno intenta avanzar con proyectos económicos clave, la oposición busca instalar nuevamente el debate sobre la continuidad del jefe de Gabinete y amenaza con alterar el cronograma legislativo de la semana.

Para este martes, distintos bloques opositores impulsan una sesión especial con el objetivo de tratar iniciativas vinculadas a una posible interpelación y hasta una moción de censura contra el funcionario. El impulso tomó fuerza luego de que Adorni reconociera inconsistencias en sus declaraciones patrimoniales, un episodio que amplificó las críticas dentro y fuera del oficialismo.
La ofensiva reúne a Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, sectores de Encuentro Federal, la Coalición Cívica y otros bloques provinciales. Incluso algunos espacios que hasta hace pocas semanas evitaban involucrarse en el tema comenzaron a endurecer su postura.
En paralelo, la Casa Rosada desplegó una intensa ronda de conversaciones con legisladores dialoguistas para impedir que la oposición alcance el quórum necesario. El objetivo es evitar que el caso Adorni vuelva a dominar el debate político y eclipse la agenda que el Gobierno pretende impulsar en Diputados.

La preocupación libertaria no es menor. Para este miércoles estaba prevista una sesión impulsada por el oficialismo para discutir proyectos económicos estratégicos, entre ellos iniciativas vinculadas a inversiones y financiamiento. Sin embargo, el escándalo amenaza con modificar completamente el escenario.
Dentro de La Libertad Avanza reconocen que la continuidad de Adorni ya no es solamente un problema de imagen pública. También se transformó en un factor de desgaste parlamentario que condiciona acuerdos, negociaciones y el tratamiento de leyes consideradas prioritarias por el Ejecutivo.
La discusión también se trasladó al Senado, donde el oficialismo logró ganar tiempo y postergar definiciones. Allí, la estrategia pasó por instalar que una eventual interpelación o moción de censura requiere una mayoría agravada de dos tercios, una cifra que hoy la oposición no está en condiciones de reunir.
Mientras tanto, en Diputados persiste la incertidumbre. Si la oposición logra abrir el recinto este martes, el conflicto escalará y volverá a colocar al jefe de Gabinete en el centro del debate nacional. Si fracasa, el oficialismo intentará retomar la iniciativa y avanzar con su propia agenda.

Más allá del resultado parlamentario, el problema sigue abierto. El Gobierno todavía no resolvió qué hacer con Adorni y cada día que pasa el caso suma costos políticos. Por eso, en los pasillos del Congreso ya nadie discute si el tema afecta al oficialismo: la discusión pasa por cuánto tiempo más podrá seguir condicionando toda la estrategia legislativa de Javier Milei.