21/06/2026 - Edición Nº1230

Internacionales

Crisis sanitaria

El ébola se expande en campamentos del Congo y ya deja decenas de muertos

21/06/2026 | La negativa a realizar pruebas y la falta de agua y saneamiento alimentan el temor a una propagación silenciosa entre millones de desplazados.



El brote de ébola en la República Democrática del Congo genera una creciente preocupación entre las organizaciones humanitarias. Al menos 30 personas murieron desde comienzos de mayo en el campamento de desplazados de Kigonze, ubicado en la ciudad de Bunia, en la provincia de Ituri, considerada el epicentro actual de la epidemia.

El aumento de las muertes llamó la atención de los responsables del asentamiento, que alberga a más de 15.000 personas. Habitualmente se registraban entre uno y tres fallecimientos por mes, pero solo en una semana fueron enterradas diez personas.

Casos positivos y resistencia a las pruebas

Las víctimas presentaban síntomas compatibles con el virus, como fiebre, vómitos y fuertes dolores de cabeza. Trabajadores sanitarios lograron analizar algunas muestras y confirmaron que varios fallecidos habían dado positivo para ébola.

Sin embargo, el combate contra la enfermedad enfrenta un obstáculo adicional: muchas familias se niegan a permitir que los médicos examinen los cuerpos o realicen estudios. Esa resistencia dificulta conocer el verdadero alcance del brote y aumenta el riesgo de una transmisión no detectada.


La escasez de agua potable y el colapso de las letrinas aumentan el riesgo de propagación entre los millones de desplazados internos que viven en el este congoleño.

Uno de los residentes del campamento, Kato Lonu, perdió a dos hijos, incluido un bebé de seis meses. "La gente está muriendo una tras otra", relató.

Condiciones extremas y falta de saneamiento

La situación en Kigonze es especialmente crítica. Familias numerosas viven hacinadas en tiendas de plástico separadas por menos de un metro y los niños circulan descalzos entre calles de tierra.


Las autoridades y organizaciones humanitarias intentan contener una epidemia que ya se acerca a los 900 casos confirmados en el país.

Las letrinas son insuficientes y, según los responsables del campamento, se llenan rápidamente. En muchos casos, los propios habitantes deben vaciarlas con las manos. El ébola se transmite por contacto con fluidos corporales, por lo que la falta de higiene favorece la propagación.

Organizaciones humanitarias señalaron que los recortes internacionales en programas de agua, higiene y saneamiento agravaron la situación. Los fondos destinados a estos servicios se redujeron drásticamente en los últimos dos años y varias ONG tuvieron que cancelar proyectos en las zonas afectadas.


Más de 15.000 personas viven en Kigonze, donde el hacinamiento y la falta de servicios básicos complican la contención de la enfermedad.

Temor por más de cinco millones de desplazados

La República Democrática del Congo declaró oficialmente el brote el 15 de mayo, aunque las primeras muertes se habían producido semanas antes. Hasta ahora se contabilizan cerca de 900 casos confirmados, y más del 90% corresponden a la provincia de Ituri.

Los especialistas temen que el virus esté circulando en forma silenciosa entre los más de cinco millones de desplazados internos que viven en cientos de campamentos distribuidos por el este del país, una región golpeada desde hace años por la violencia armada y las crisis humanitarias.

El Congo sufrió varios brotes de ébola desde 1976. La epidemia más grave en el país se registró entre 2018 y 2020, cuando murieron más de 2.200 personas. Gracias a las vacunas y a los tratamientos desarrollados en los últimos años, las autoridades lograron reducir la mortalidad, aunque la combinación de conflictos, desplazamientos masivos y falta de infraestructura sanitaria vuelve a representar un enorme desafío.