La incertidumbre política en el Reino Unido sumó un nuevo capítulo este domingo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en una publicación en Truth Social que el primer ministro británico, Keir Starmer, dejará su cargo y lo responsabilizó por lo que consideró fracasos en materia de inmigración y política energética.
"Keir Starmer renunciará como primer ministro del Reino Unido. Fracasó gravemente en dos temas muy importantes: inmigración y energía. ¡Abran el petróleo del Mar del Norte! Le deseo lo mejor", escribió Trump.
Las palabras del mandatario estadounidense no estuvieron acompañadas por ningún anuncio oficial desde Londres. Sin embargo, se produjeron en medio de una creciente presión interna sobre Starmer, cuya continuidad es objeto de especulación desde hace varios días.
Diversos medios británicos sostienen que el líder laborista analiza su futuro y podría tomar una decisión en las próximas horas. No obstante, desde el gobierno británico remarcan que continúa enfocado en sus funciones y que no existe una confirmación sobre una eventual renuncia.

El presidente estadounidense viene cuestionando desde hace meses la política migratoria del Reino Unido y también la estrategia energética impulsada por Starmer. En esta ocasión, insistió con la necesidad de expandir la explotación petrolera en el Mar del Norte, una postura opuesta a las políticas de transición energética impulsadas por el gobierno británico.
Las declaraciones también reflejan el deterioro de la relación entre ambos dirigentes, que en los últimos meses mantuvieron diferencias sobre conflictos internacionales y sobre la política económica.
La situación de Starmer se volvió más delicada tras una serie de malos resultados electorales y la creciente influencia de figuras como Andy Burnham, considerado por muchos como uno de los posibles sucesores.
Aunque algunos ministros y dirigentes laboristas respaldan al primer ministro, otros consideran necesario un cambio de liderazgo para evitar una mayor pérdida de apoyo. Si finalmente se concreta su salida, el Reino Unido sumaría otro cambio de jefe de gobierno en una década marcada por la inestabilidad política.