La apuesta de India por convertirse en una potencia mundial de la inteligencia artificial y la fabricación de iPhone enfrenta un desafío cada vez más visible: el impacto sobre uno de sus recursos más escasos, el agua.
Por un lado, Amazon anunció que sus operaciones en India se volvieron "positivas en agua" un año antes de lo previsto. Según la empresa, sus centros de datos, oficinas y depósitos ya devuelven a las comunidades más agua de la que utilizan gracias a proyectos de restauración de cuencas, sistemas de riego eficientes y una reducción del consumo en sus instalaciones.
La noticia llega en un momento de creciente presión sobre las grandes tecnológicas. Amazon, Microsoft y Google están invirtiendo miles de millones de dólares en nuevos centros de datos para impulsar el desarrollo de la inteligencia artificial, una infraestructura que demanda enormes cantidades de energía y agua para refrigeración y funcionamiento.

La situación es especialmente delicada en India. El país alberga cerca del 18% de la población mundial, pero dispone de apenas el 4% de los recursos de agua dulce del planeta. Además, las lluvias del monzón se han visto afectadas por el fenómeno de El Niño, agravando la escasez en estados como Karnataka y Maharashtra. Mumbai, una ciudad con más de 13 millones de habitantes, llegó a tener reservas para apenas 40 días.
Amazon, que planea invertir más de 35.000 millones de dólares en India hasta 2030, sostiene que sus centros de datos en el país no utilizan agua para refrigeración y mantiene el objetivo de ser positiva en agua a nivel mundial para 2030.
Sin embargo, el avance industrial también está generando conflictos. En Tamil Nadu, autoridades sanitarias investigan denuncias de agricultores que viven cerca de una planta de Tata Electronics, proveedor de Apple encargado de fabricar carcasas y otros componentes para iPhone.
Los vecinos aseguran que vertidos provenientes de la fábrica contaminaron pozos y tierras de cultivo, provocando malos olores, daños en las cosechas y problemas cutáneos. Un informe preliminar de salud señaló que el agua acumulada en campos cercanos se había vuelto inapropiada incluso para el consumo animal.

Muestras tomadas por laboratorios oficiales detectaron la presencia de la bacteria Escherichia coli y niveles elevados de sólidos disueltos, indicadores que podrían afectar la calidad del agua. La investigación continúa mientras se esperan nuevos análisis.
Tata afirmó que las inspecciones realizadas dentro de sus instalaciones no detectaron contaminación y señaló que las autoridades ambientales retiraron las observaciones iniciales. La compañía sostiene que cumple con las normas vigentes y que actuó rápidamente ante una falla registrada en diciembre en una unidad de tratamiento de aguas.
La disputa se produce en un momento clave para Apple. Impulsada por la diversificación de su producción fuera de China, India está camino a fabricar alrededor del 26% de todos los iPhone del mundo en 2026, frente al 6% que representaba hace apenas cuatro años.
El caso refleja una contradicción cada vez más evidente: mientras India se consolida como uno de los grandes polos tecnológicos del planeta y atrae inversiones multimillonarias, también enfrenta el desafío de evitar que ese crecimiento agrave la presión sobre un recurso tan estratégico como el agua.