21/06/2026 - Edición Nº1230

Política

Argentina 1978

Los goles de Mario Kempes, los papelitos de Clemente y un país que no veía

21/06/2026 | Detrás de los papelitos y la euforia popular, el Mundial 78 quedó marcado por la utilización política del torneo por parte de la dictadura.



La Argentina transitaba uno de los períodos más oscuros de su historia. A dos años del golpe de 1976 la Junta Militar consolidaba su esquema represivo. Mientras el país bajo un férreo estado de sitio, el régimen encontró en el Mundial una oportunidad única para mejorar su imagen ante el mundo.

En 1968 la FIFA le confió a nuestro país la organización del último Mundial de al década del 70. Durante años, ninguna autoridad nacional se preocupó por el tema, hasta 1976. Después del golpe militar la organización del torneo se convirtió en causa nacional. Se creó el Ente Autárquico Mundial (EAM 78), que no estuvo exento de conflictos. Millones de dólares fueron destinados a infraestructura, estadios y campañas de propaganda internacional para tapar la represión ilegal. El objetivo era mostrar la ficción de una Argentina ordenada, próspera y en paz.

La televisión transmitía imágenes de estadios repletos y multitudes celebrando en las calles, pero había una realidad paralela. A pocas cuadras del Monumental funcionaba la Escuela de Mecánica de la Armada, el mayor centro clandestino de detención de la dictadura. En ese contexto, el 1 de junio comenzó la Copa del Mundo que cambió para siempre la historia del fútbol argentino.

Prioridad uno

Desde 1974 César Luis Menotti -campeón con Huracán en 1973- estaba al frente de la Selección. Cuando lo fueron a buscar puso dos condiciones: un contrato por cuatro años y que la Albiceleste sea prioridad número uno, lo cual obligaba a los clubes a ceder jugadores ante cada convocatoria. El nuevo DT tenía una idea clara: el fútbol se juega como se vive. Si se vive en medio del caos, en otras palabras, decía que nada bueno puede salir del caos.

A pesar de la convulsión política de la época, el entrenador se mantuvo en el cargo pensando en el Mundial 78. La AFA siempre funcionó una dependencia del Poder Ejecutivo Nacional, pero con Menotti eso se terminó. Las autoridades se dieron cuenta que el éxito no era posible si no se trabajaba con tiempo y organización.

Los papelitos que desafiaron al régimen

Una postal emblemática de Argentina 78 fue la lluvia de papelitos que cubría los estadios para recibir a la Selección en cada partido. La costumbre, incitada por el popular Clemente desde la contratapa de Clarín, sorprendió a periodistas y futbolistas extranjeros, que nunca habían visto semejante espectáculo visual.



Desde los micrófonos de Radio Rivadavia, el popular relator José María Muñoz pedía a los hinchas que no lo hagan, pero nadie lo escuchó. El día de la final frente a Holanda, el césped del Monumental quedó tapizado de papel blanco mientras más de setenta mil personas alentaban al equipo de Menotti. Aquella imagen recorrió el planeta y terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más recordados del campeonato.

El Gauchito y las dos marchas

La mascota oficial fue Gauchito, un niño vestido con atuendo tradicional, camiseta albiceleste, sombrero y rebenque. Su figura buscaba sintetizar una imagen típica de la Argentina y rápidamente apareció en publicidades, afiches y productos promocionales.


Ningún Campeonato del Mundo está completo si no tiene una composición musical propia. A falta de una, Argentina 78 tuvo dos. La oficial fue la marcha "El Mundial" compuesta por músico italiano Ennio Morricone, pero la que quedó en la memoria colectiva fue "25 millones de argentinos" del compositor local Martín Darré, de amplia trayectoria en el tango.

La aparición de una pelota que hizo historia

Argentina 78 también fue el escenario del nacimiento de una de las pelotas más famosas de todos los tiempos: la Adidas Tango. Su diseño revolucionó la estética de los balones de fútbol y fue reproducido durante décadas en distintas competencias internacionales.

La firma alemana había desarrollado mejoras técnicas para reducir la absorción de agua, aunque varios futbolistas europeos manifestaron reparos sobre su comportamiento durante los partidos. Más allá de las críticas, la Tango terminó convirtiéndose en un ícono inseparable de aquel Mundial. Al finalizar la final, el árbitro italiano Sergio Gonella se llevó la pelota a su casa, pero antes tuvo que pedírsela al futbolista argentino Omar Larrosa que quiso recuperarla para el patrimonio nacional.

El joven que quedó afuera

La decisión más difícil que tuvo que tomar César Luis Menotti a la hora de cerrar la lista de convocados para el Mundial fue la exclusión de un adolescente que en menos de dos años de jugar en Primera, logró convertirse en el foco de atracción del fútbol argentino. El joven -todavía menor de edad- jugaba en Argentinos Juniors y su nombre era Diego Armando Maradona.

Menotti consideró que todavía no estaba preparado para soportar la presión de una Copa del Mundo disputada en el país. Curiosamente, dos décadas atrás Brasil vivió algo parecido con Pelé. El astro brasileño fue incluido por el entrenador Vicente Feola en la lista de convocados, pero el psicólogo del plantel recomendó que no juegue fundando su veredicto en las mismas razones por las que Menotti excluyó a Diego en 1978.


La determinación golpeó duramente al joven futbolista, que años después reconoció que lloró al conocer la noticia. La revancha llegó ocho años más tarde, cuando condujo a la Selección a la conquista del título en México 1986.

El 6-0 a Perú

El formato de competición fue el mismo de Alemania 1974: cuatro grupos de cuatro equipos cada uno. Los dos primeros pasaban a la ronda semifinal, que no era otra cosa que dos grupos conformados por cuatro competidores cada uno. La modalidad de juego era todos contra todos. Los ganadores de la zona iban a la final y los escoltas debían definir el tercer puesto.

Argentina -local en cancha de River- salió segunda de su grupo y tuvo que jugar la segunda ronda en Rosario. Allí venció 2-0 a Polonia en la primera fecha y empató 0-0 con Brasil en la segunda. Por su parte, los de amarillo vencieron 3-0 a Perú y después del empate con Argentina, el 21 de junio enfrentaron a Polonia y le ganaron 3-1. Los brasileños jugaron su partido por la tarde, de manera que Argentina salió a jugar contra Perú sabiendo que debía ganarle por cuatro goles de diferencia para llegar a la fina.


A los cinco minutos un delantero peruano estrella una pelota en el palo del arco defendido por Ubaldo Fillol, pero Argentina reaccionó- El partido terminó 6-0 a favor de los dirigidos por Menotti. Al término del encuentro, el país se convirtió en una fiesta. Desde entonces surgieron numerosas versiones sobre presiones diplomáticas, acuerdos políticos y negociaciones secretas entre la dictadura argentina y el gobierno peruano. 

En la otra llave jugaron Holanda, Italia, Alemania Occidental y Austria. Los holandeses conservaban la base del equipo sensación de 1974, pero no era la misma. En la sumatoria de puntos quedaron por encima de Italia. La Naranja Mecánica, sin el brillo de cuatro años antes, pasó a la final. Por su parte, en la final de consuelo Brasil venció por 2-1 a Italia.

Kempes, el héroe de la primera estrella

Si hubo un nombre propio en Argentina 78 fue el de Mario Alberto Kempes. El cordobés atravesó una primera ronda sin convertir goles, pero explotó futbolísticamente en la segunda fase y terminó transformándose en la figura del campeonato.


Marcó dos tantos frente a Polonia, otros dos contra Perú y volvió a anotar por duplicado en la final ante Holanda. Con seis goles se consagró máximo artillero del torneo y fue elegido como el mejor jugador de la Copa.

Un placer con culpa

Argentina 78 fue la consagración de una generación extraordinaria encabezada por Kempes, Fillol y Passarella. También fue el Mundial que la dictadura intento apropiarse para legitimarse.

Lo cierto es que entre la sincera alegría popular de los argentinos y las sombras del terrorismo de Estado, en Campeonato que ganó la Argentina quedó para siempre como el Mundial que dio una alegría en tiempos turbulentos.

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