La llegada del verano boreal quedó marcada por una intensa ola de calor que afecta a gran parte de Europa. En coincidencia con el solsticio del 21 de junio, una masa de aire cálido procedente del Sahara elevó los termómetros hasta cerca de los 40 grados y obligó a varios países a activar alertas y medidas de emergencia.
Los meteorólogos explican que el fenómeno responde a una "cúpula de calor", un sistema de alta presión conocido como anticiclón africano que atrapa el aire caliente y favorece un aumento sostenido de las temperaturas. Los especialistas advierten que este episodio podría prolongarse varios días y convertirse en una de las primeras grandes olas de calor del verano.

Las autoridades italianas emitieron alertas rojas en ciudades como Roma, Milán, Florencia, Bolonia y Turín, mientras que en España la Agencia Estatal de Meteorología advirtió que amplias zonas de la península y Mallorca superarían los 39 y hasta los 40 grados.
En Roma, miles de fieles y turistas buscaron refugio bajo sombrillas en la Plaza de San Pedro durante la oración dominical encabezada por el papa. En Madrid, residentes y visitantes recurrieron a abanicos y botellas de agua para soportar las altas temperaturas mientras recorrían el tradicional mercado de El Rastro.

Francia se convirtió en uno de los países más golpeados por las consecuencias sobre la infraestructura. La compañía ferroviaria SNCF canceló decenas de trenes interurbanos por el riesgo de daños en las vías y en las líneas eléctricas debido a la expansión del metal por las altas temperaturas.
Más de 5.000 trabajadores fueron movilizados para supervisar la red y realizar reparaciones de emergencia. Las autoridades recomendaron a las personas mayores y vulnerables evitar los viajes durante las horas de mayor calor.
En Alemania, donde ya se registraron máximas de 38 grados, fuertes tormentas interrumpieron eventos al aire libre, incluida la tradicional Fiesta de la Música en Berlín y el torneo Berlin Open de tenis.
La ola de calor está generando problemas en la fauna silvestre. Un centro de rescate de Bélgica informó que recibió unos 150 animales afectados por las altas temperaturas en apenas unos días.
Los especialistas señalaron que muchas aves jóvenes abandonan sus nidos antes de tiempo para escapar del calor extremo, lo que aumenta las posibilidades de morir deshidratadas o ser atacadas por depredadores. Organizaciones de rescate advirtieron que los refugios están desbordados.
Los científicos sostienen que las olas de calor en Europa se están volviendo más frecuentes e intensas debido al cambio climático. La región ya había registrado temperaturas excepcionalmente elevadas durante la primavera y las previsiones indican que el verano de 2026 podría estar marcado por nuevos episodios extremos.