La creciente tensión entre Taiwán y China sumará esta semana un nuevo capítulo. Las Fuerzas Armadas taiwanesas iniciarán un ejercicio especial de preparación que se extenderá durante cinco días y que refleja una preocupación cada vez mayor en Taipéi: que alguna de las frecuentes maniobras militares chinas alrededor de la isla se transforme repentinamente en un ataque real.
El denominado "Ejercicio de Preparación Inmediata para el Combate" forma parte de un cambio en la estrategia defensiva de Taiwán. A diferencia de los tradicionales simulacros programados con meses de anticipación, el nuevo esquema busca recrear situaciones reales y entrenar a las tropas para reaccionar rápidamente ante una crisis.

Según el Ministerio de Defensa, los ejercicios se desarrollarán con soldados desplegados sobre el terreno, equipamiento real y operaciones coordinadas entre distintas unidades. El objetivo es perfeccionar la capacidad de pasar de una situación de paz a una de guerra en el menor tiempo posible, además de fortalecer la logística, el abastecimiento y los sistemas de mando.
La decisión llega en un momento de fuerte actividad militar china. El mismo día del anuncio, Taipéi informó la presencia de 21 aeronaves del Ejército chino en las inmediaciones de la isla. Entre ellas se encontraban cazas J-16, aviones de alerta temprana KJ-500 y aeronaves cisterna Y-20. Diecinueve de esos aparatos realizaron vuelos de largo alcance hacia el Pacífico occidental, mientras las fuerzas taiwanesas activaron sus protocolos de respuesta.

China considera a Taiwán parte de su territorio y sostiene que la reunificación es inevitable. El gobierno chino nunca descartó recurrir a la fuerza para lograr ese objetivo. En cambio, las autoridades taiwanesas rechazan esas pretensiones y defienden su sistema democrático y su autonomía política.
La separación entre ambas partes se remonta a 1949, cuando el gobierno nacionalista derrotado en la guerra civil china se refugió en la isla tras el triunfo comunista encabezado por Mao Zedong. Desde entonces, Pekín considera a Taiwán una provincia rebelde.
Durante décadas, las tensiones se mantuvieron relativamente contenidas, pero en los últimos años la situación se volvió más delicada. China incrementó las incursiones aéreas y navales alrededor de la isla, mientras Estados Unidos profundizó el suministro de armamento y el apoyo político a Taipéi.
A comienzos de junio, Taiwán realizó por primera vez pruebas con los sistemas de lanzamiento de cohetes HIMARS fabricados en Estados Unidos, los mismos que fueron utilizados por Ucrania durante la guerra con Rusia. Estas armas forman parte del programa de modernización militar impulsado por la isla para reforzar su capacidad de disuasión.
Además, en agosto se celebrarán los ejercicios Han Kuang, las maniobras militares más importantes del calendario taiwanés. Se espera que este año tengan un enfoque aún más realista y estén orientadas a responder a un eventual bloqueo o una invasión.
La posibilidad de un conflicto en el estrecho de Taiwán preocupa a gran parte del mundo debido al peso económico y tecnológico de la isla, líder mundial en la fabricación de semiconductores avanzados. Un enfrentamiento con China tendría consecuencias no solo para Asia, sino también para la economía global y las cadenas de suministro de sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la electrónica y la industria automotriz.