La historia de Santiago “Santi” Tato es la de alguien que nunca dejó de perseguir aquello que lo apasionaba. Hoy integra Turf, una de las bandas más reconocidas del rock argentino, pero detrás de los escenarios y los grandes shows hay años de esfuerzo, trabajos alejados de la música y una convicción que apareció desde muy chico.
En una charla íntima, el músico repasó su infancia, recordó a las personas que lo acompañaron en el camino y reveló cuáles son los objetivos que todavía tiene pendientes.
Tato recuerda aquellos años con felicidad. Amigos que conserva hasta el día de hoy, primos, tardes de fútbol y una familia que siempre estuvo presente forman parte de los recuerdos que más atesora.

“Tuve una infancia muy linda. Eso te marca para toda la vida”, explicó el guitarrista, quien además reconoció que desde pequeño sentía una inclinación especial por lo artístico.
Antes de la música llegaron los dibujos y las revistas caseras que armaba para sus amigos. Más adelante apareció la guitarra y con ella la certeza de que había encontrado su vocación.
El camino no fue inmediato. Antes de dedicarse por completo a la música trabajó en un estudio jurídico y estudió periodismo. Incluso llegó a desempeñarse como asistente de escenario, cargando equipos y regresando a su casa de madrugada después de largas jornadas.
Con el paso del tiempo comenzaron a aparecer los primeros trabajos vinculados a la música y, lentamente, la posibilidad de vivir de aquello que siempre había soñado.

“La suerte es importante, pero también hay que estar preparado cuando aparece una oportunidad”, sostuvo.
Durante la entrevista, Tato se emocionó al escuchar mensajes grabados por sus padres y su hermana. Lejos de poner el foco en la fama o los logros profesionales, eligió destacar el acompañamiento de sus seres queridos. “Más allá del éxito o no éxito, el éxito es tener esa gente cerca”, afirmó.
Además de su familia, remarcó la importancia de sus amigos y de compartir tiempo con quienes forman parte de su “mesa chica”.
Uno de los momentos más sensibles de la charla llegó cuando recordó la muerte de un amigo durante la juventud. Aquella experiencia, reconoció, modificó su forma de ver las cosas. “De un día para otro te vas y eso te hace aprender bastante rápido”, señaló.

Desde entonces intenta disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas: cocinar, tomar un café tranquilo, mirar una película o simplemente compartir tiempo con las personas que quiere.
Además de su participación en Turf, el guitarrista trabaja en su proyecto solista. Ya publicó material propio y espera continuar lanzando nuevas canciones durante este año.

A diferencia de otros artistas, asegura que no sueña con convertirse en una figura central sobre el escenario. Su búsqueda pasa por otro lado. “Quiero que la música esté ahí y que la gente pueda escucharla. No me interesa tanto defenderla en vivo”, explicó.
Con una carrera consolidada y nuevos proyectos en marcha, Santi Tato continúa recorriendo el mismo camino que comenzó cuando era apenas un chico que descubría la música y soñaba con dedicarse a ella.