El Mundial 2026 está dejando un marco de público que va a transformar al torneo en un caso de estudio en la industria deportiva y en la historia de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA.
Tras casi dos semanas de competencia, las tribunas de los 16 estadios distribuidos entre Estados Unidos, México y Canadá ya recibieron a una cifra cercana a los 2,5 millones de espectadores, lo que ubica al torneo en una curva ascendente hacia el récord histórico del fútbol mundial.
Las cifras oficiales que difundió la FIFA dejan poco margen para la duda. En los primeros seis días de competencia ingresaron a las distintas sedes 1.309.652 personas, con un promedio impactante de 65.483 hinchas por partido.
La tendencia se sostuvo con los partidos posteriores y va a empujar el número total de la fase de grupos por encima de los 3,5 millones de espectadores que marcó como tope el Mundial de Estados Unidos 1994, considerado hasta ahora el más concurrido de la historia.
El propio organismo internacional anunció además que el 16 de junio se rompió el récord de asistencia diaria en una Copa del Mundo: ese día 281.223 fanáticos coparon las distintas sedes, superando los 277.070 que habían asistido el 28 de junio de 1994.
Es un dato concreto que confirma la tendencia y consolida la imagen de un Mundial vendido como pocos en los últimos años.

Hay un nombre que se repite cuando se habla del partido más concurrido del Mundial 2026 hasta ahora: el Estadio Azteca de Ciudad de México, rebautizado oficialmente como Banorte para el torneo.
El encuentro inaugural entre México y Sudáfrica reunió a 80.824 espectadores en las gradas, una cifra que se transformó en la marca a superar dentro de la fase de grupos.
Esa marca, sin embargo, ya tuvo un empate. El partido entre Colombia y Uzbekistán por el Grupo K, también disputado en el Azteca, reunió exactamente la misma cantidad de espectadores: 80.824. Las dos cifras son producto del aforo completo del histórico recinto azteca, que sigue siendo uno de los estadios con más capacidad del torneo.
Otros estadios con grandes convocatorias fueron el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el SoFi Stadium de Los Ángeles y el AT&T Stadium de Dallas, todos por encima de los 70.000 espectadores en los partidos más mediáticos.
Si la tendencia se mantiene, el Mundial 2026 va a cerrar la fase de grupos con un acumulado superior al del Mundial 1994. Aquella edición disputada también en Estados Unidos sumó 3,5 millones de espectadores durante todo el torneo, una marca que sobrevivió a las posteriores Copas del Mundo en Francia, Japón-Corea, Alemania, Sudáfrica, Brasil, Rusia y Qatar.
Con 48 equipos en lugar de 32 y con un total de 104 partidos programados, este Mundial tiene los argumentos numéricos para superar esa cifra y dejar una nueva marca para los archivos.
Hay otras claves que ayudan a entender la tendencia. La elección de 16 estadios con capacidad mayoritariamente entre 60.000 y 80.000 butacas, el peso de los anfitriones que arrastran masas (Estados Unidos, México y Canadá llenaron sus partidos como locales) y el envión adicional que generan selecciones tradicionalmente populares como Argentina, Brasil, Inglaterra, España, Francia y Alemania, son factores que se combinan para empujar las cifras.

La estadística cualitativa también es contundente. La gran mayoría de los partidos disputados hasta ahora se jugaron con llenos cercanos o totales. El cuadro de excepciones es limitado y se concentró en algunos cruces específicos: los hinchas de Qatar fueron pocos en su segundo partido y algunas sedes con horarios poco amigables registraron tribunas con espacios vacíos en sectores altos.
La próxima cita importante en términos de público va a ser la fase eliminatoria, que arranca el sábado 28 de junio con los 16avos de final. Para esos partidos la FIFA habilitó una última fase de venta de boletos, y muchas entradas ya están en el mercado secundario con precios cercanos a los 1.000 dólares.
El cierre del torneo será el 19 de julio en el MetLife Stadium, con 82.500 butacas disponibles que ya están vendidas y que prometen el broche perfecto a un Mundial que, en materia de marco, parece destinado a quedar como el más concurrido de todos los tiempos.